Un Volkswagen Beetle del ´74 muy comunicativo

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A la temprana edad de 8 años el pequeño Howard Davis ya se deleitaba con los teléfonos. Es más, en realidad su pasión era desarmarlos.
Pasaron los años y esa inclinación natural hacia los aparatos de comunicación y sus secretos se transformó en una primera ocasional ocupación, motivo por el cual abandonó tempranamente la escuela secundaria.

Hoy en día, Howard Davis es un exitoso pequeño empresario en el mundo de las reparaciones telefónicas y esa llama inicial que comenzó a arder por los teléfonos de todas formas y colores, se transformó en una gigantesca llamarada que ya no puede controlar. Muere literalmente por los teléfonos.

Su amor y su pasión por las comunicaciones telefónicas no tienen límites y la prueba más acabada de esto es… ¡su propio auto! Un Volkswagen Beetle de 1974 que está prácticamente irreconocible luego de la cirugía mayor a la que Howard y un amigo lo sometieron hace ya un largo tiempo.

Coleccionista empedernido de los aparatos más variados, sólo esto le faltaba y luego de dos años bien largos de trabajo en su garage, finalmente se dejó ver con este “Telephone Car” de su propia autoría.

Del Beetle, poco y nada ha quedado. Apenas si se adivinan esos característicos faros redondos en la trompa y, tal vez, algo de las ruedas… Por lo demás, nada de nada. El auto original ha desaparecido por completo y (¡vaya paradoja!) ha quedado “incomunicado” con la realidad.
Y no sólo el Volkswagen, Howard Davis también.
¡A ver si algun alma caritativa le avisa que esas calzas negras ajustadas combinadas con unas pequeñas medias naranja y unos mocasines a tono y con una hebilla que ni Luis XIV se hubiera atrevido a usar… no lo convierten en “Fono Man”…