Una vieja Dodge Ram colgando de un puente: andar sobre el hielo y sobrevivir para contarlo

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En una perdida ruta española se ha producido un verdadero milagro. Aquí nadie ha caminado sobre el mar. Tampoco nadie ha convertido el agua en vino o ha hecho revivir a los muertos. No señores. En esta oportunidad el conductor de esta vieja Dodge Ram ha experimentado una experiencia de lo más cercana a la levitación o por llamarla de alguna manera casera, la suspensión constante e involuntaria en el aire a más de 20 metros de altura

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No sabemos qué es lo que puede haberle sucedido pero indudablemente, como decimos en Argentina, la sacó barata. Circulando por sinuosos caminos congelados no debe ser difícil terminar como ha terminado este buen paisano, de todas maneras no deja de llamar la atención el final del hecho. ¿Qué hubiera sido de la vida de este conductor si en lugar de estar en una vieja camioneta hubiese estado conduciendo una nueva de última generación? ¿Hubiese resistido de la misma manera salvándole en definitiva la vida? Observen el grado de resistencia del chasis en una de las fotos. Por momentos da la sensación de “ser de goma”.

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Las respuestas pueden ser tan disímiles que mejor seguir adelante, lo cierto es que según se puede observar por las fotos no hubo que lamentar víctimas, tan sólo los inocultables daños materiales de la vieja Ram que ha quedado de narices mirando hacia el río que corre por debajo del puente. El conductor, más allá del lógico susto parece estar a salvo y buscando (con ayuda) la mejor manera de zafar de esta complicada situación.

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¿Habrá habido negligencia de su parte? ¿El estado del camino con una delgada y traicionera capa helada le habrá jugado una mala pasada? ¿Una combinación de las dos cosas? ¿Mal estado de conservación y mantenimiento de la camioneta? Puede que ninguna de estas cosas o tal vez todas juntas hayan tenido que ver en esto.

Sea como sea y a sabiendas de que no hubo víctimas que lamentar, la escena finalmente despierta una sonrisa. Sea por lo ridículo e inusual de la situación. Sea por saber que el buen hombre habrá estado unas cuantas horas buscando la mejor y más segura manera de escapar de su trampa colgante o… sea por que el miedo a veces mueve a unas involuntarias e incontrolables ganas de reírse para no llorar.