Tuning furioso y sin límites: algunos invierten hasta tres veces el valor de su auto

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Para entender el fenómeno de la explosión de la fiebre por el tuning en la Argentina habría que remontarse al año 2001. Todo parecía más o menos estático hasta entonces, nada indicaba que ávidos e insatisfechos tierreros podrían estar a punto de encontrar la semilla que de origen a la planta carnívora de los deseos sobre ruedas…o por lo menos eso parecía hasta que en las salas de cines se estrenó la película “Rápido y furioso” (The fast and the furious). Era la calma antes de la tormenta.Y allí empezó todo…Hoy, a casi siete años de aquel estreno que marcó un hito para quienes todo lo gastan sobre sus autos, sin importar cuánto y cómo, no se sabe a ciencia cierta qué cantidad de autos tuneados existen en Argentina, de tal magnitud ha sido el fenómeno que a esto hemos llegado.Podría decirse que para los fanáticos del tuning, el estreno de esa película fue como para los cristinaos el nacimiento de Cristo… un antes y un después perfectamente diferenciados. Un A.T. y un D.T. … un antes del tuning y un después del tuning… El caso emblemático es el de Claudio Mastroberti (foto inferior), quien ha prácticamente triplicado el valor original de su Volkswagen Golf de 1995 hasta la fecha.

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Mastroberti compró el auto y ya para 2001 comenzó una alocada carrera que parece no tener fin. Desde entonces el auto ha experimentado tantas modificaciones que serían imposibles de enumerar, pero lo más destacable fue el cambio del tapizado original por uno de cuero en suave color natural beige, la instalación de la suspensión neumática, un nuevo volante y set de pedales, la modificación de los paragolpes hasta hacerlos irreconocibles, la instalación de generosos faldones laterales, una nueva coloración negra para el auto con pintura especial y la monstruosa presencia de un gigantesco sistema de audio que hasta incluye tres pantallas de DVD distribuídas por el interior del Golf. Más datos… todos estos “chiches” le costaron nada más y nada menos que la friolera de 60 mil pesos… y va por más, no todo queda así…Mastroberti está por invertir otros 10 mil pesos más en una nueva pintura especial para su Volkswagen Golf que le permite cambiar la tonalidad al exponerse a la luz del Sol…En fin… cada uno hace de su dinero lo que más le agrada y está bien. Ahora… surge una pregunta salvaje e inevitable ¿Si este hombre quisiera vender su auto, recuperaría el valor invertido? Una buena pregunta. La respuesta quedará para otra oportunidad, flotando en el aire…Y voy más allá: ¿Existen riesgos para quienes tunean discriminadamente sus autos? Esta respuesta llega más rápido: . El por qué es muy simple. Estos autos son la tentación, el amor imposible de “los amigos de lo ajeno” (léase: ladrones), de manera que las compañías aseguradoras lo piensan más de una vez a la hora de brindarles sus servicios y beneficios a los propietarios de este tipo de autos. El riesgo de siniestro es infinitamente superior respecto de otros coches “normales”… y es ahí donde los problemas para los dueños de estos tuning rápidos y furiosos pueden comenzar…De todas maneras nada de esto es impedimento para que esta raza tan particular de amantes de los autos siga empecinada en personalizar el suyo a cualquier costo y de la manera más llamativa posible. Quien ama el tuning puede comprenderlo, quien no lo ama, tal vez nunca pueda llegar a ese lejano y escondido punto de la mente humana…