Lada transformado en Ucrania: ¡a la hoguera!

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Miren ustedes que nos hemos cansado de ver rarezas, vean sino que hemos visto de esas cosas que en Argentina llamamos (muchas veces justamente) truchadas, pero como ésta, pocas veces hemos visto algo…
Lo mejor del caso es que sobre este adefesio rodante debe haber habido interminables horas de trabajo y esfuerzo. Mucha dedicación, pocas horas de sueño. Pero la pena es que el trabajo final denota exactamente lo contrario.
Es que es difícil (casi imposible) poder hablar bien y seriamente de este Lada Riva de origen ruso criminalmente transformado por un ucraniano. Entiendo que los ucranianos y los rusos muy bien no se llevan, pero con ésto han ido demasiado lejos para mi gusto. No había necesidad realmente.

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Digan que nos han avisado que se trataba de un Lada Riva porque si no podríamos haber pensado que se trataba de cualquier otro auto. En realidad poco y nada ha quedado del auto original (vean las fotos del auto transformado y el modelo original en esta nota…)
Con un poco de suerte podemos reconocerlo por la parrilla en la trompa del auto, porque por lo demás han cometido el crimen perfecto, ha “desaparecido” literalmente todo rastro del Lada Riva original, dejando paso a esta especie de Smart ucraniano cuyo único y merecido destino debería ser la hoguera.

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Pero para no hacer como ciertos gobiernos que hacen esos inentendibles ataques preventivos, vamos a darle una oportunidad a este …(¿cómo lo llamo…?) a este… extraño aparato para ver si podemos salvarlo de la pena capital. Empecemos por adelante: como dijimos una parrilla que aún denota algún vestigio del auto original, un capó tragicómico con una poderosa toma de aire como para engañar a un niño de 2 años y ahí quedamos.
El lugar en el habitáculo debe ser menor que el del interior de mi maletín, algo así así como una gran caja de zapatos. Paupérrimo, simplemente.
En cuanto a la estética en general, diría que está en un -10 y creo que soy generoso…
Y si todo lo que vimos hasta ahora nos pareció detestable, vean entonces al auto de culata… De lo peorcito que hemos visto en la vida…

Y no señores, no hay nada que hacer. He tratado por todos los medios de salvarle la vida pero no hay caso, bien concedida la pena de muerte está. Ah! Por favor dejen que yo mismo sea quien prenda la hoguera…