Test-Drive de 6.200 kilómetros termina con un hombre detenido en Australia

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La historia que voy a contarles es de lo más pintoresco que he escuchado. El relato parece haber sido extraído de una de aquellas películas de gansters pero el hecho es real, bien real.
Sucedió en tierras australianas.
Un hombre se acercó a una concesionaria de automóviles con la intención de poder realizar un Test-Drive. Todo parecía ir por los carriles normales hasta que sucedió lo inesperado.
Mientras el dueño de la concesionaria trataba de reunir todo el papelerío necesario para llevar a cabo el trámite, el hombre que había solicitado el test-drive ya había desaparecido de su vista… ¡a bordo de un Honda Accord!

Si la cosa empezó de manera irregular esperen a enterarse del resto y entonces sí, podrán opinar con fundamentos.

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Este buen hombre a bordo del Accord no sólo retiró el auto del local sin completar los trámites necesarios, sino que además condujo el auto a través de gran parte del territorio de Australia, recorriendo distancias que bien podrían valerle el ingreso sin escalas previas en el libro de los récords.

Este hombre de 30 años de edad, identificado como Tam Thai Luu inició su particular Test-Drive en la ciudad de Melbourne y rápidamente tomó una ruta que lo condujo hacia la parte occidental del país, más precisamente hacia la ciudad de Adelaida. Más tarde el viajero incansable, decidió girar hacia el Territorio del Norte para terminar su alocada carrera 5 días y 6.200 kilómetros después en la localidad de Tennant Creek.
Las unidades policiales de todo el territorio y los diferentes estados mancomunaron su accionar en pos de la detención inmediata de este personaje que entró a la historia como el hombre que realizó el Test-Drive más largo que alguna vez se haya conocido.

Tam Thai Luu fue arrestado por las autoridades policiales justo cuando “se olvidaba” de pagar la cuenta en una estación de servicio en la localidad de Wycliffe Well.
Bruce Porter, Superintendente de la Policía de Teenant Creek declaró que el auto fue finalmente recuperado, subido a un trailer y devuelto a su lugar y dueño de origen. Claro que el Accord estaba en unas condiciones que francamente ameritaban un “reparador” paso por un desarmadero local. Con unos cuantos kilómetros encima, polvo por todos lados y una fama antes impensada el Accord cansado, abatido y fatigado volvió finalmente a su lugar en Melbourne a la espera de una nueva prueba… un poco más fácil de superar.