Tesla demanda a Fisker por robo de información

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Lamentable. Únicamente de esta manera podemos calificar la situación planteada entre Tesla y Fisker. El año pasado creímos por un momento que los escándalos de robo de información y espionaje eran relativos solamente al mundo de la Fórmula 1. Los cruces de acusaciones y la concreta demanda final por parte de Ferrari hacia McLaren han hecho poner colorados a propios y extraños y la vergüenza ajena si hizo carne en todos nosotros.
Pero lamentablemente ahora comprobamos una vez más que aquellos escándalos y las acusaciones letales entre bandos enfrentados no son privativos de la máxima categoría del automovilismo deportivo mundial. Ahora el escándalo ha llegado hasta la industria a otros niveles, más concretamente al mundo de la producción de autos híbridos.

Este nuevo capítulo melodramático y avergonzante tiene como inpensados protagonistas a Tesla y a Fisker.
Resulta que hace un tiempo la gente de Tesla había solicitado los servicios de Henrik Fisker para que aportara toda su experiencia y creatividad en pos de concebir una berlina de lujo híbrida (finalmente el sedán Whitestar) capaz de ofrecer una alternativa inteligente para aquellos usuarios de vehículos Roadster.
La historia venía escrita en color de rosa hasta que finalmente estalló el escándalo total.
Elon Musk, Presidente de Tesla, destapó una impensada olla de la cual sólo salió olor a podrido. Musk acusó formal y claramente a Fisker de aportar un diseño mediocre para dicho auto por el que había sido contratado y fue más allá todavía argumentando que además Fisker robó datos e información que le sirvieron para producir su tan mentado Fisker Karma.
La acusación por parte de Tesla y sus directivos haciendo referencia a robo de información confidencial y conocimientos técnicos hacia Fisker ha encendido una luz de alarma en el mundillo de los pequeños fabricantes de este tipo de vehículos y por supuesto deja una marca negativa y sienta un indeseado precedente. Ahora la mira telescópica de la gente de Tesla apunta directamente sobre Henrik Fisker y su (¿genial?) creación, el Fisker Karma.

Elon Musk exige sin atenuantes que Fisker se abstenga sea como sea de utilizar cualquier idea de diseño derivada de su “relación” con la gente de Tesla, además claro está de exigir la devolución del dinero pagado por el trabajo y una indemnización cuyo monto no ha sido revelado.

Escándalo en puerta y vientos de guerra en un ámbito inpensado hasta muy poco tiempo.
Veremos como termina esta novela que… no es precisamente venezolana.