Ford Taurus 2008: rodando hacia la confusión

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Si de regresos hablamos, el del legendario Ford Taurus era uno de esos muy esperados.
El que hasta no hace mucho tiempo era sinónimo del “auto más vendido de Norteamérica”, ha sido devuelto al ruedo por Ford, pero no con pocas polémicas y controversias.

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El Taurus ha regresado pero poco tiene que ver el modelo 2008 con aquel de líneas curvas y planos ovales que tanto furor supo provocar en el público de Estados Unidos.
Lamentablemente esta versión nada tiene que ver y mucho tiene que envidiarle a sus predecesores del mismo nombre. Los norteamericanos han esperado demasiado para recibir tan poco a cambio. Lo primero que me surge al verlo es: decepción.
No se sabe bien, al contemplarlo si es un Taurus sacado de la galera caprichosa de algún mago principiante o si simplemente es un clon del Ford Five Hundred. Las dos cosas podrían ser.

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Los caminos de este clásico norteamericano van indudablemente a velocidad de crucero hacia la confusión. Por lo menos en cuanto a estilo y belleza.
Si con la primera versión se batieron récords de venta, con la segunda esto no fue posible y con ésta (la quinta generación) no creo que se acerque siquiera. La historia del Ford Taurus es muy rica y extensa como para que la marca se destape con un modelo que, según mi punto de vista, es apenas un auto más.

Lo de la falta de estilo y la pérdida de la escencia en este auto es notable y alarmante.
En el nuevo Taurus podemos encontrar a varios autos a la vez, menos al mismísimo Taurus.
Según desde donde se lo vea podemos descubrir a un Focus o un Mondeo apareciendo tímidamente en su cola. Podríamos ver la silueta de un Volkswagen Passat, al observarlo desde los laterales, con su alta línea de cintura y ese techo tan “VW” sobre todo desde la mitad hacia atrás con una caída y una curvatura que lo asemejan al auto alemán.
Si lo observamos de frente, ahí desaparece cualquier posibilidad de llegar a sorprenderse.
No hay nada nuevo en el Taurus allí tampoco. Un diseño “muy poco Ford” en la parrilla acompaña a ópticas aburridas, paragolpes nada graciosos y un capot de otra época.
Ni siquiera los espejos de nuevo diseño aportan algo destacable.
Como puntos a favor sólo puedo enumerar los detalles cromados, el excelente trabajo realizado para lograr un óptimo aislamiento acústico y también lo actualizado de sus sistemas de suspensión. Poco para tanta espera y tantas expectativas.
Incluye además el sistema Ford Sync, que mediante un proyecto conjunto entre Ford y Microsoft conecta y puede controlar diferentes aparatos como celulares, reproductores musicales, etc.

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Positiva en cambio la elección de la planta motríz. Se trata de un V6 de 3.5 litros y 260 CV, algo muy superior a lo ofrecido por el Five Hundred en 2006. Tal vez el punto más alto del Taurus, se encuentre en este ítem.

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El Ford Taurus ha regresado. Sus antecedentes hacían pensar en un regreso más glorioso, con un producto superior, con novedades en lo estético y en lo técnico. Pero nada de esto sucedió al advertir su presencia.
Eso sí un Taurus vuelve recurrentemente a nuestra mente, pero en su primera versión.