Un sultán con 5.000 autos en el garaje

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A este buen hombre, jamás se lo pudo haber imaginado ningún escritor de literatura fantástica. Tampoco los escritores de novelas de aventuras, pudieron alguna vez sospechar de un ser tan increíble como el mismísimo Sultán de Brunei. Ni Emilio Salgari, se hubiese animado a escribir sobre un rey que en el sudeste de Asia tuviera lo que éste tiene.
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En los libros, he encontrado palacios maravillosos recubiertos de oro, cortes con miles de servientes, y salones plagados de centenares de esposas ardientes dispuestas a servir a los más extravagantes reyes de los confines del planeta. Pero esto no. Esto, jamás pudo imaginarlo nadie.
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En medio de la selva, entre la espesa vegetación del sur de Asia, se despliega uno de los más grandes tesoros que nadie jamás haya encontrado. Pero ya tiene dueño: Hassanal Bolkiak, el fulano con título de sultán. Un verdadero campeón. Su palacio es inmenso. Sus mujeres se cuentan por centenares, pero hay algo que él guarda celosamente. Algo que tiene particular importancia en su modesto corazón.
Allí, enquistado en su palacio, tiene un “pequeño garage” en donde guarda una colección de 5.000 autos. Sí, leíste bien, 5.000 autos.
Ni una vida entera le va a alcanzar a este monarca para poder manejarlos, pero los tiene. Y son suyos. De nadie más.
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Podría asegurar, casi sin conocerlo, que el hombre está loco. Bien loco. ¡Pues a mí me encantaría estarlo también!
Y, atención, que no tiene cualquier autito.
Los ejemplares van desde las Ferrari (inclusive tiene una “familiar”) hasta los Lamborghini. Desde los Bentley hasta los Mercedes Benz, pasando por Jaguar, Rolls Royce, BMW, Mini Cooper, Aston Martin, etc. etc. y la lista es interminable. Para graficarlo, diré que más que una colección, tiene un verdadero “embotellamiento” de autos en su palacio.
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La fortuna de este hombre se estima en unos 11 mil millones de dólares, y si bien en esa zona del mundo el dinero se va como el agua, se trata de un verdadero vagón de dinero, suficiente como para darse estos gustitos.
Que no son los únicos, claro.
Por ahí, en algún lado, el bueno de Hassanal tiene además un Boeing 747/400 con incrustaciones en oro, otros seis aviones pequeños y 2 helicópteros.
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¿Los conocerá a todos? ¿Sabrá lo que tiene realmente? Todo parece irreal. Todo parece un cuento fantástico, un sueño sacado de la mente más retorcida. Pero sucede que no. El sultán existe. El garage, también. Y cada una de sus 5.000 hermosas máquinas, duermen allí y reposan, deseosas de correr por las rutas y expresarse en libertad. Esa libertad que no disfrutan encerradas entre las paredes doradas del palacio.