SpeedART Titan BTR 550 Porsche Cayenne: la trilogía está completa

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SpeedART no quiso perder terreno y se sumó al selecto grupo de preparadores que ya han dejado su huella sobre el Porsche Cayenne. Los norteamericanos suelen decir “monkey see, monkey do…” y esta parece haber sido la filosofía de estos preparadores a la hora de trabajar sobre el Cayenne. Vieron lo que hicieron en Rinspeed, vieron lo que lograron en Gemballa y obraron en consecuencia dejándole conocer al mundo esta tercera versión tuneada del Porsche Cayenne, llamada SpeedART Titan BTR 550 que, por lo menos a mi modesto entender, aburre hasta la médula. O por lo menos… no sorprende en absoluto.

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Parece que los tres prepardores sólo se preocuparon por encontrar la manera de lograr el Cayenne de mayor brutalidad jamás visto.
Si esta compulsa hubiese sido real, si esa hubiese sido la principal motivación, el Cayenne de SpeedART es el que se lleva los laureles. No por tratarse del mejor producto en sí, si no por haber conseguido darle un cierto aire de grosería controlada que según parece le cae tan bien a los usuarios consumidores de este tipo de producto. A mí en lo personal me parece que el resultado final desmerece sobre manera al vehículo original. Pero, como tantas otras veces, ésta es mi opinión personal. Sólo eso.

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Pero más allá de cualquier opinión o comentario a favor o en contra que genere, este Cayenne de SpeedART no es un mero integrante de esa mencionada trilogía, no es un simple espectador o una estadística. SpeedART tiene mucho para decir y los números hablan por sí solos. Para empezar, como en otros casos, el nombre indica bastante sobre las prestaciones. El 550 del nombre hace referencia directa a los 550 CV de potencia hasta los que ha sido llevado el motor del Porsche. Y después… entonces después todo lo que puedes ver. Un kit deportivo y aerodinámico, para mi gusto un poco exagerado y que no le sienta tan bien a un vehículo de este tipo.
La drástica reducción de la altura al piso motivada por el uso de la suspensión neumática, las violentas entradas de aire frontales, los faldones extremistas en los laterales y un toque en la cola muy similar al trabajo hecho en el frontal del Cayenne son demasiado para mí…Yo particularmente percibo que hay un trabajo algo “forzado” por parte de SpeedART como intentando no perderles pisada a sus rivales tuneadores, pero el resultado sin embargo no creo haya sido el mejor, ni cerca.

Eso sí, creo como dije, que han logrado un nivel de brutalidad y grosería que no le han aportado (salvo por las prestaciones) nada positivo a un vehículo tan excelso como el Porsche Cayenne. Valió el intento, pero claro está, no sólo de buenas intenciones vive el hombre… y mucho menos aquel que gusta de los buenos coches.