Scott Wade: el artista de los vidrios sucios

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Realmente este caso es para sacarse el sombrero…Se trata de Scott Wade, un artista sin igual que ha encontrado su propia fórmula de la felicidad: haciendo auténticas, inimitables, magníficas e irrepetibles obras de arte en los vidrios traseros de los autos (cuanto más sucios mejor…) y que ha dado en llamar Dirty Car Art.

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A ustedes les habrá pasado lo mismo, una y mil veces…al pasar al lado de un auto con los vidrios cubiertos de tierra habrán sentido ese irrefrenable impulso a escribir una hermosa grosería con el dedo. Empezando por “lavame sucio” hasta las más osadas y guarangas expresiones, eso es algo que todos hemos hecho, también Scott Wade.
Claro que él ha sabido como perfeccionar ese impulso y mediante el empleo de una técnica francamente envidiable transforma esa suciedad acumulada sobre el vidrio de un auto en una pieza artística única en el mundo.

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Su arte francamente no tiene desperdicios. Se para frente al auto que pronto será su “lienzo” y ya sea imaginándolo o copiándolo comienza a esbozar unas cuantas líneas que al cabo de unos instantes nos dejan ver una verdadera obra maestra.

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Wade ya ha superado hace largo rato esa etapa con fuertes impulsos de escribir mensajitos anónimos en los parabrisas a los dueños de los autos. Ahora es un genial artista que sabe a la perfección cómo comenzar a dibujar sobre la tierra depositada en el vidrio, cómo jugar con los efectos de luces y sombras aprovechando un material tan complejo como lo es la tierra acumulada, a degradar la suciedad y a transformarla en algo inmensamente bello y digno de toda admiración.

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Uno de los lemas que más pone en práctica el bueno de Wade es el que dice que “el arte está en todos lados” y ¡vaya que lo demuestra! Al tipo se ve que los tradicionales lienzos no le caían demasiado bien y entonces se decidió por una superficie vidriosa… y entonces tenemos que darle la derecha porque el tipo tenía razón: si sos realmente bueno, si te gusta lo que hacés, si realmente crees que nada es imposible, pues entonces no hay ni habrá obstáculos para que ese arte viva en donde sea, en donde quieras. También en la luneta trasera de tu auto.