Rubens Barrichello: el que ríe último…ríe mejor

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Es sabido que no siempre tenemos una auténtica revancha en la vida. No es común penar y penar y penar para terminar sonriendo con un gesto que casi va de oreja a oreja.
El caso de Rubens Barrichello es uno de esos… en los que la constante fue el sufrimiento, la sostenida rendición de cuentas, la acción de dar explicaciones una y otra vez… el tener que demostrar siempre…pero pocas, muy pocas veces sonreír de verdad…

La carrera de Barrichello luego de pasar de la recordada Fórmula 3000 a la Fórmula 1 no ha sido nada fácil. Ni bien pudo hacerse de un lugar en la máxima categoría del automovilismo deportivo mundial llegó la muerte de Ayrton Senna y desde entonces millones de brasileños (y los que no lo son también…) han depositado sus miradas y esperanzas sobre el (por entonces joven) piloto paulista. Tanta presión, semejante responsabilidad, parecieron afectarlo más que darle un espaldarazo. Tras cartón, los autos sobre los que andaba (Jordan y Stewart) mucho no lo ayudaban y cuando pudo por fin subirse a un bólido como la gente (Ferrari) se topó con uno de los mejores pilotos de todos los tiempos como Jefe compañero de equipo (Michael Schumacher).
O se le daba una cosa o se le daba otra, pero nunca la felicidad completa… y en eso hacía recordar al neocelandés Chris Amon, un eterno desafortunado de otras épocas…

Esa presión pareció desvanecerse cuando abandonó Ferrari para buscar nuevos aires en la renovada Honda F1. Allí él creyó encontrar su lugar en el mundo pero… no pudo ser. Ni el auto, ni su compañero de equipo (Jenson Button) ayudaron a que lograra su objetivo de ser felíz sobre un Fórmula 1. Fue a la postre el piloto más veterano (en término de carreras disputadas) pero eso tampoco le significó nada especial y (particularmente) su última temporada en Honda F1 (2.008) sólo le valió dolores de cabeza y nada más.
Siempre se le exigió más y pocas veces se le reconoció lo poco o mucho que haya hecho, después de todo no daba para más y en Honda ponían la espada de Damocles siempre sobre “su” cabeza.
El final de su carrera en la Fórmula 1 (por lo menos por ahora) fue el final de la temporada 2.008 y todo pareció estar definitivamente en contra de Rubinho. Finalmente la desilusión con Honda F1 fue algo notorio y por un momento creyó que nunca tendría revancha… que nunca podría “vengarse”, de ninguna manera.

Hoy (y no porque sea un mal tipo) seguramente estará riendo. Honda se ha caído de la grilla de los Grand Prix y eso tiene olor a “maldición de los dioses” proveniente del paulista. Después de todo ahora ve que de una manera y otra… con la caída de Honda… finalmente no ha perdido nada.