Rolls Royce Phantom Coupé: cambio de estilo con el mismo espíritu de siempre

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El Rolls Royce Phantom Coupé podrá convertirse en poco tiempo más en un auténtico mojón en la historia de la marca. Es que no se trata solamente de una nueva versión de dos puertas del clásico sedán por todos conocido. Este Phantom Coupé significa un verdadero (y sin precedentes para la firma) cambio de estilo.

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La historia de Rolls Royce fue bastante lineal en este sentido. El pasajero siempre tuvo la prioridad. Sus creaciones, a ellos estuvieron destinadas. El confort de los ocupantes del sector trasero del auto fue el sello distintivo de la marca inglesa por excelencia, pero ahora, con la salida del Rolls Royce Phantom Coupé, parece que el énfasis se ha puesto más en lograr el confort del que maneja el vehículo. Claro que, como digo en el título de la nota, la movida se trata de un cambio de estilo pero con el mismo espíritu de siempre.

¿Por qué? Paso a explicarlo.

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El nacimiento de este auto de dos puertas no supone que se haya descuidado el confort en la parte trasera. Y a las pruebas hay que remitirse: el sistema de apertura de puertas con bisagra en la parte trasera de las mismas, con un estilo decididamente “suicida” permite un comodísimo acceso tanto para subir como para bajar del auto. Esto en primer lugar. Una vez dentro del auto, el amplio butacón de 2 amplísimas plazas borra todo tipo de dudas (si es que las había…): en Rolls Royce no se han olvidado de quienes viajan detrás.

Y ya que estamos dentro del Phantom Coupé, hablemos un poco de la imagen. Es en este punto cuando definitivamente nos convencemos de estar en un típico Rolls Royce. A pesar del carácter más dinámico y con otra orientación que el auto adopta en su aspecto exterior, esta versión mantiene todo lo clásico y refinado que un Rolls Royce debe tener.

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Según los directivos de la empresa, el estilo impregnado en los autos es atemporal, sin que necesariamente pertenezcan al pasado, al presente o al futuro. Un Rolls Royce siempre será un Rolls Royce y su estilo, por consiguiente será único e inconfundible, siempre sabiéndose adaptar a las nuevas tendencias y las necesidades de los tiempos que corren. Y esto sucede irremediablemente en este Phantom Coupé.

Con respecto al motor será el mismo del sedán, un 6.75 litros V12 de 453 CV de potencia. El depósito de combustible es sí de un tamaño algo superior respecto del sedán. Con su 25% más de capacidad, asegura una mayor autonomía permitiendo de esta manera un viaje largo mucho más placentero y con menores interrupciones.

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Por fuera el Phantom Coupé también ofrece más de una novedad. Tal vez lo más llamativo sea el baúl. Su sistema de apertura “apto para pic-nics” propone que la tapa del maletero se abra en dos partes generando la inferior una especie de asiento que puede resistir un peso cercano a los 150 kilogramos.

El baúl es enorme. Los 395 litros del baúl, dichos de este modo, pueden no representar muy gráficamente su verdadera capacidad, pero si en lugar de esto decimos que entran cuatro juegos de palos de golf completos, el panorama es infinitamente más esclarecedor…

Con respecto al equipamiento, les puedo decir que no desentona para nada con lo que es el auto en general. Un sistema multimedia con 15 altavoces, 2 sub-woofers, 9 canales y 420 Watts de potencia hacen todo lo posible para crear un clima tan especial como inigualable, enmarcado por un sistema de iluminación interior del habitáculo del que nunca antes se ha visto algo igual. Se trata de un novedoso dispositivo que mediante la utilización de la fibra óptica crea la inigualable sensación de estar bajo un cielo estrellado.

En síntesis, el Rolls Royce Phantom Coupé es como dije, un mojón en la historia de la marca, saliendo a las calles con la intención de competirle y destronar al Bentley Continental GT, dando un giro importantísimo en el estilo que la flemática marca británica mantiene desde sus comienzos pero conservando el mismo espíritu.