Tope & Quartet: el juego de cartas con el que podías cambiar de auto a cada minuto

Todavía las tengo. Y todavía siguen siendo un verdadero paso de magia para mí. Si mal no recuerdo tendría yo unos diez años cuando alguien me regalo el juego de moda por aquellos días: el Tope & Quartet.

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Entonces no existían las computadoras personales en el hogar, tampoco había llegado la PlayStation. Lo que todos querían tener era este magnífico juego de 32 naipes de Autos Sport.
No hacía falta mucho más.

En efecto con estas cartas podías cumplir un sueño que para muchos, aún con dinero, es bastante complicado: cambiar de auto a cada minuto. O lo que es mejor, tener varios a la vez.

Las cartas daban dos posibilidades de juego. La primera era el Tope. Una vez repartidas las cartas entre dos participantes de forma equitativa y una vez decidido quién comenzaba a jugar, el objetivo era dejar al rival sin cartas compitiendo mano a mano. Las cartas de cada auto tenían seis ítems (Km/h., HP, aceleración de 0 a 100 Km/h, cc., cilindros y Kg. vacío) mediante los cuales se competía. Una vez elegido ese item, si ganabas te quedabas con tu carta y tomabas la del adversario y así sucesivamente. Hasta quedarte con todos los autos de tu oponente.

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La otra modalidad era la del Quartet y consistía en conseguir armar cuartetos de autos cuyas cartas estaban identificadas en un extremo con letras y números. Por ejemplo había cuatro cartas maracadas como A1, A2, A3 y A4, y así pasando por la B, C, D, E, F hasta el grupo de la letra G.
La idea era elegir a un rival y pedirle la carta que te faltaba para armar alguno de esos cuartetos. Si la tenía, te la entregaba y vos seguías jugando. Dejabas de jugar cuando al elegir a un rival y pedirle la carta, éste no la tenía. Allí, entonces seguía jugando él.
De este modo se armaban 8 grupos de 4 cartas. Obviamente este juego era para tres o más personas, pero no me resultaba tan excitante como el Tope, mediante el cual me sentía en medio de una cruda y feroz competencia y tenía la posibilidad soñada y única de conseguir cantidades de autos top de aquellos años ´80.

Jugando con estas cartas pude ser dueño absoluto de autos como un Lancia Beta Montecarlo, una Ferrari Berlinetta Boxer, un Lamborghini Countach, un Jaguar XJ-S, un Alfa Romeo 2000 Spider, un Mercedes Benz 450 SL, un Honda Accord y hasta de un Porsche Turbo.

No era gran cosa comparada con los juegos de la actualidad, claro está. Pero tenía magia y posibilidades ilimitadas para los amantes de los autos. Hoy en día se cotizan a precios increíbles y hasta la marca Volkswagen ha lanzado una nueva versión en nuestros días.
Nada me entretenía tanto como las competencias de Tope & Quartet. Nada me daba más satisfacción a tan bajo costo.

Todavía recuerdo aquellas tardes lluviosas con poco para hacer, café con leche y medialunas mediante y las grandes victorias con estos naipes en la mano.

Más de una vez, fui el dueño de 32 autos sport a la vez.