Proveedores piden pagos por adelantado a Chrysler

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Si tuviéramos que graficar de la manera más clara y concreta al mismísimo infierno sobre la Tierra deberíamos simplemente mirar la situación de uno de los tres gigantes automotrices norteamericanos: Chrysler.
La cosa se está poniendo verdaderamente espesa para la empresa ya que por diferentes frentes el fuego arrecia y se complica lisa y llanamente la supervivencia.
Encima y como si fuera poco todavía no ha llegado la ayuda que enviará el Congreso norteamericano y el aire se va agotando.
Pero eso no es todo y nota tras nota, día tras día se nos van agregando más elementos de conflicto que no hacen otra cosa más que empeorarlo todo.
Ahora se sabe que en primer lugar ya el 25% de la plantilla estable de la empresa ha decidido retirarse por motus propio a pesar de que Chrysler le ha comunicado que aún se encuentra en condiciones de abonar los despidos. Muchos de los empleados creen que en unos cuantos días la cosa puede estar mucho más negra todavía y ahí sí ya no quede ni un centavo para las indemnizaciones, de manera que por ahora… se van solitos a buscar otros horizontes.

Y eso… agrega otro elemento, complicado hasta la médula, más…
Los proveedores que miran muy detenidamente todos y cada uno de los movimientos de la empresa no ven para nada bien lo que está sucediendo y viendo el “éxodo” de empleados también se suman a la paranoia (motivos no les faltan…) y creen que ellos (los proveedores) tampoco verán un peso llegado el caso, por lo que… ahora están pidiendo a Chrysler que los pagos sean por adelantado.

Una cosa tiene por seguro Chrysler hoy por hoy: en sus manos hay una auténtica e impredecible bomba de tiempo…

Demás está decirles que no era precisamente lo que esperaba Chrysler en estos momentos. Si los proveedores de autopartes le piden pagar para recién después hacerse de esos elementos, el nudo se va ajustando un poco más a cada segundo y la horca parece a esta altura de la velada, inexorable.
Sólo queda, de momento, esperar la llegada de esa inyección de dinero que ha aprobado supuestamente el Congreso para que la cosa se dilate (o se distienda…) un poco más.