Un Ford ’37 con propulsión a sangre

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Dicen que la necesidad tiene cara de hereje y también se sabe que por lo general las situaciones extremas, esos momentos en donde no queda otra más que innovar y repentizar como pocas veces, la mente del hombre puede brindar resultados francamente increíbles.
Lamentablemente la guerra y los desastres que la misma provoca, sea donde sea, tenga la violencia que tenga, es una de esas situaciones en las que las personas sacan fuerzas y muchas veces creatividad de donde menos se lo sospecha…

Una prueba de esa creatividad y de la necesidad convertida definitivamente en acción puede ser el caso que nos ocupa en esta nota. La imagen fue tomada en Holanda durante los lamentables sucesos de la Segunda Guerra Mundial. Corría 1.941 en esa zona del mundo y como siempre pasa en los conflictos armados (sobre todo si son tan graves y tan extensos…) escasea de todo… también (obviamente) el combustible, vital para hacer funcionar cualquier tipo de vehículo.

Y eso de que la necesidad tiene cara de hereje, más claro imposible…si no vean a este ininmutable chofer que muy prolijito y como si nada pasara le sacó el motor a su hermoso Ford ’37 (De Luxe), colocó un asiento en su lugar y a laburar se ha dicho que acá no ha pasado nada (apenas una guerra mundial…).
Y entonces… al diablo con los problemas de abastecimiento de gasolina y ¡qué tanto! Un poco de avena, heno, cebada y otro tanto de agua para que “el motor de 1 caballo de potencia” no deje de andar por nada del mundo…

¿Las emisiones contaminantes? Sólo podían salir de la parte trasera del caballo, por lo demás, ningún problema…