Prohiben funcionamiento de talleres durante Beijing 2008

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¡No quiero ni imaginarme los coletazos que traerá esta noticia!
Si la bendita antorcha olímpica ya ha producido bastante alboroto alrededor del Mundo en su travesía para nada placentera, ésta determinación que acaba de tomarse terminará de alguna manera por caldear aún más los ánimos. Se sabe de antemano que el cielo de China, pero particularmente el de la ciudad de Beijing que será la sede de los próximos juegos olímpicos de 2.008 no es nada saludable. Es más ya se ha dicho que es tal vez el aire con mayor contaminación en el globo terráqueo y que los participantes en las distintas disciplinas (a propósito: ¿para cuando el automovilismo en los juegos olímpicos?) deberán penar bastante para poder respirar y oxigenarse con total normalidad.
Las cifras de contaminación ambiental en la ciudad supera con creces la media mundial, llegando a ser su aire hasta tres veces más contaminado que en el resto del Mundo.
Esto ha motivado que la Organización Mundial de la Salud apunte sus cañones hacia la sede los próximos juegos y se decida a tomar medidas (o a exigirlas) que en muchos casos parecen extremas a más no poder pero que en definitiva son casi imposibles de evitar.

Una de esas medidas tomadas a nivel estatal y oficial para el período durante el cual se desarrollen los juegos afecta directamente al mundo de los coches. Efectivamente las autoridades en pos de lograr mayor tranquilidad entre los deportistas acaban de determinar la prohibición del funcionamiento de talleres mecánicos en general y en particular de aquellos dedicados a la especialidad de chapa y pintura durante el desarrollo de los juegos.

Esta medida se suma a las puestas en práctica desde hace un tiempo que impedían el normal tránsito de vehículos por la ciudad (se ha reducido a la mitad de lo habitual) y al pedido por parte de las autoridades para que la gente utilice mucho más sus bicicletas (un medio de transporte muy común en China) en lugar de utilizar los transportes públicos de pasajeros.

Los pulmones de los participantes en los juegos estarán de parabienes y seguramente llegará el agradecimiento por la medida adoptada, pero ¡Ay mi Dios con los dueños de los talleres y con los usuarios de auto que ya hayan dejado sus vehículos para reparar! Yo ya estaría poniendo el grito en el cielo…