Placas adulteradas para dañar a otros

matriculas-falseadas

La maldad no tiene límites, eso dicen, aunque en esta oportunidad no se trata precisamente de métodos de los más creativos (ni recomendables). Más de uno podrá esgrimir el argumento de que esto que nos ocupa es simplemente un acto de mera picardía, pero nos permitimos pensar lo contrario.

Lo concreto es que en Maryland, Estados Unidos, se está haciendo costumbre que grupos de jóvenes (en su mayoría estudiantes) se estén dedicando a duplicar matrículas de los autos de (por lo general) sus profesores o jefes con la malvada finalidad de cometer infracciones a repetición para que en definitiva le lleguen al verdadero dueño de autos con las patentes que ellos copian.
Para hacerla sencilla: ellos hacen infracciones colocando la patente adulterada y en consecuencia la multa llega al hogar del inocente conductor que nada ha hecho para infringir las normas de tránsito.

Esta metodología, este acto de mal entendida picardía, tiene claros destinos de vendetta o venganza y no vayan a creer que no tiene complicaciones para los que se dedican a estas prácticas. Vean sino… Es que los muchachos que adulteran las patentes deben andar sobre autos que sean muy similares (por no decir iguales) a los de la gente que desean molestar… Después de todo ni bien llega la multa a casa de la “víctima” y al ver un auto totalmente distinto al suyo, la “estafa” quedará desactivada…
Pero bueno, sea por maliciosa o sea por burda y obvia, ésta metodología no es lo que más recomendamos aunque tendremos que reconocer que más de una vez nos daría ganas de hacerlo
Eso sí… por lo general no pasa, pero si nos llegan a atrapar, la cosa se puede poner bastante pesada con la ley…
Moraleja: no lo hagan nunca.