El padre de Lewis Hamilton destroza un Porsche Carrera GT

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¡Y todo gracias al nene!.. eso mismo debe haber pensado Anthony Hamilton, el padre de Lewis, después de haberse dado el gusto de su vida.
Hasta no hace mucho tiempo la vida de los Hamilton no era muy diferente a la de cualquier mortal sobre la faz de la Tierra, pero ahora las cosas han cambiado un poco para ellos.
Tal es así que puede (Don Anthony, claro) darse el lujo de provocar el accidente de su vida y no hacerse el más mínimo problema.
Y esto no es nuevo para los Hamilton. Basta con recordar que el bueno de Lewis ya había tenido un episodio relacionado con la velocidad (y no precisamente en una pista de carrera) por el cual le habían retirado momentáneamente su licencia para conducir. Ahore le tocó al padre.
Resulta que un amigo (¿o debo decir ex amigo?) crédulo y confiado no dudó un instante en prestarle al padre del líder del Mundial de Fórmula 1 su Porsche Carrera GT con sus 500 CV de potencia final a cuestas y todo. Claro que una cosa es el talento de Lewis y evidentemente otra muy distinta el de su padre Anthony. Esto ha quedado confirmado, corroborado y rubricado tras el violento “despiste” que sufrió ni bien se decidió a pegarle una mínima acelerada por las callejuelas de algún selecto barrio londinense.

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Y ahí lo ven al pobre Porsche Carrera GT encajado en medio de ese matorral pegado a una cerca que resguarda un parque de niños (en el que felizmente no había ninguno jugando).
Y claro, pasó lo que tenía que pasar, don Anthony Hamilton confiado y sobrando la situación, pensando que la cosa era más fácil de lo que parecía, dejándose llevar por la tentación de pisar un poquito más el acelerador y finalmente lo que todos suponíamos… un tremedo trompo de 180º, un mareo terrible y a llorar a la Iglesia…
Menos mal que cayó en esa “especie de cama de seguridad llena de hojas y pasto” y que no le pegó a nada contundente, porque sino, el final hubiese sido otro definitivamente.

De todos modos los destrozos que le propinó al Porsche están a la vista y la cuenta del taller parece que es de unas cuantas miles de libras.
Y pensar que cuando se bajó dijo que en 30 años jamás había tenido un accidente…