El nuevo presidente de General Motors no sabe nada de autos

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Edward Whitacre Jr. no podía haber comenzado de peor manera su presidencia de General Motors. Este hombre que ha sabido manejar en otros tiempos AT&T ha declarado, en su primera aparición como nueva cabeza de GM, que nada sabe de autos, así nomás, muy suelto de cuerpo.
A más de uno se le podría haber caído la cara de vergüenza, pero a Edward Whitacre Jr. no se le ha movido ni un pelo y prosiguió aclarando que aún no es un viejo (nació en Ennis, Texas, en 1.941) y que para aprender sobre su nueva ocupación, hay tiempo.
No sabemos qué le deparará el destino a este buen hombre pero, por Dios, roguemos que se ilumine de alguna manera y se ponga a tiro porque el próximo 31 de agosto de 2.009 se estará haciendo cargo de manera formal de la nueva General Motors y ahí sí, va a tener que estar empapado del tema que lo ocupa.

Whitacre Jr. acaba de declarar que si bien no sabe nada de autos, los negocios son los negocios y sus principios (los de los negocios) son siempre los mismos. Él cree, no con poca fe y buena voluntad, que puede aprender sobre coches mucho más rápido de lo que muchos creen. No faltan aquellos que lo dudan.

Este ejecutivo de 67 años, tiene una complicadísima tarea por delante y en ese sentido no es muy diferente lo que hizo anteriormente en AT&T de lo que debe hacer con la resucitada (saliendo de su quiebra) General Motors: las dos empresas necesitaban dar un volantazo a su orientación en el mercado. Ahí, con ese detalle en mente, se podría llegar a aventurar que Edward Whitacre Jr. podría llegar a tener éxito en lo suyo.
Por las dudas, y ante lo que pueda llegar a hacer este buen hombre al frente de uno de los maltrechos gigantes automotrices yanquis, habrá que saber quienes han sido los responsables de que esté ocupando el lugar que ocupa: el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y Steven Rattner, el jefe del grupo de asesores que Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, ha puesto a trabajar para salvar a las automotrices norteamericanas.
Desde aquí, no nos queda otra más que desearle toda la suerte del mundo al Sr. Edward Whitacre Jr. y rezar… rezar y rezar…