Mueren dos pilotos de Mercedes Benz probando un SLR McLaren

A veces dicen que una imagen vale más que mil palabras y éste es precisamente uno de esos casos. La noticia llega desde Alemania y contrariamente a lo que muchos podrían suponer no habla de las novedades del Salón del Automóvil de Frankfurt (lamentablemente) sino que hace referencia a un tremendo accidente vial en el que desafortunadamente han perdido la vida dos personas y ha involucrado a un fenomenal Mercedes Benz SLR McLaren.

El accidente (que no es el primero que hemos visto con un auto similar) se produjo en la ruta Bundesstrase 8, cerca de la localidad de Kelkheim (Hessen, Alemania). El camino es una ruta convencional y no se trata de una autopista de alta velocidad. La velocidad permitida en esa ruta es de unos 80 km/m. como máximo pero vaya uno a saber por qué motivos (entendemos que “motivados” por las prestaciones del auto y por lo recto y desolado del tramo) los dos pilotos probadores de la marca alemana llevaron al auto mucho más allá de los límites de velocidad permitidos en el lugar, alcanzando los 300 km/h. (sí, leyeron correctamente) y provocando un terrible y lamentable accidente que los llevó a la muerte.

Según algunos testigos presenciales del lamentable hecho, el auto pegó contra un guardrail y sin más vueltas ni atenuantes, salió volando para dar varios tumbos a la vera del camino y terminar (tal como se aprecia en la impactante imagen que ilustra esta nota) destrozado casi por completo.
Hechos como éste no deberían ser encuadrados dentro del término “accidentes” ya que son acciones que indudablemente sólo pueden relacionarse con la más pura imprudencia al volante. De nada sirve manejar un auto altamente preparado para andar rápido y plagado de sistemas de seguridad para sus ocupantes si es que en definitiva, nos disponemos a realizar groseras infracciones y a cometer absurdas irresponsabilidades al manejar.
Todo, absolutamente todo en este caso da pena. El auto (por supuesto y casi como anécdota) da pena, pero mucha más pena dan las dos vidas humanas que han quedado truncas a causa del exceso de confianza y (tal como ya hemos dicho) exceso de arrojo (innecesario e inconducente, por cierto).

La foto del accidente es realmente fuerte, pero debe servirnos como claro ejemplo de lo que puede suceder cuando se conduce indebidamente y de manera absolutamente irresponsable. Ojalá no se repita más ni en Alemania, ni en ningún otro lugar del planeta.