El misterio de la matrícula del Mercedes Benz de Steve Jobs

Nos interesan los autos, no hay dudas. Pero no podemos de dejar de prestarle debida atención y darle merecido espacio a cierta gente que ha hecho lo suyo (del mejor modo) en ámbitos que poco y nada tienen que ver con las cuatro ruedas (¿será efectivamente así?) y cuyo mérito no puede dejar de ser reconocido.
Ha muerto el gran Steve Jobs, el genial creador de Apple y todo lo que ha derivado detrás de eso…
Jobs, dicho sea de paso, también era amante de los autos, como tanta gente… aunque su amor por los vehículos no era tan grande como el que sentía por su inconfundible manzanita mordida.
Así las cosas Steve Jobs solía llegar a su cuartel general de Apple en California a bordo de un fenomenal Mercedes Benz SL 55 AMG (fotos), demostrando lo que decíamos unas líneas arriba en esta nota: su pasión por los autos no era algo desmedido, sino que se limitaba a darse un gusto y a conducir un vehículo “modesto” (si se quiere) para alguien tan acaudalado como él. No hacía alarde de nada, tampoco en ésto.

Su Mercedes Benz SL 55 AMG solía ser visto en el estacionamiento de la central de su empresa en el occidental estado norteamericano, por lo general detenido en una dársena destinada a lisiados (¿?), pero sin embargo, no era eso lo que más ha llamado la atención. En realidad lo más llamativo era ver el espacio dedicado a la matrícula del auto. Lo menos atentos dirán a primer golpe de vista que el auto no llevaba patente y… equivocados no están. El tema es que hay leyendas que circulan en torno a este tema y que ya han sido debidamente desmentidas. A pesar de eso se sigue sosteniendo que en realidad Jobs llevaba únicamente como identificación en su auto, una placa con la famosa manzana de Apple y que como era muy habitual que se la robaran, fue entonces que decidió colocar un código de barras simplemente. De hecho, en una de las fotos que ilustran esta nota, se aprecia muy claramente que efectivamente ese código de barras allí está.

Leyenda más, leyenda menos, lo concreto es que este Mercedes Benz SL 55 AMG tan bonito y que ahora debe valer una inmensa fortuna (dado su famoso y glorioso dueño), llevaba eso como identificación, agigantando la aureola mágica y misteriosa del gran Jobs que, también en ésto ha llevado su slogan hasta límites insospechados: Think different… (Piensa diferente). Vaya si lo hizo.