1,2 millones de dólares por un Lamborghini Countach subastado

Lamborghini Countach - 1

Como diríamos en el barrio: “nunca taxi”.
Mirá esta belleza sensacional. ¿No te gustaría tener a este magnífico ejemplar de Lamborghini Countach? ¿a quién no? La que ves en las imágenes de esta nota, ya tiene nuevo dueño, quien se lo ha llevado a su colección por unos 1,2 millones de dólares (unos 887.000 Euros al cambio actual).
Esta unidad ha superado con creces a otra similar vendida en 2013 por 836.000 dólares, con ,o cual nos queda más que claro de qué manera impresionante va subiendo la cotización en el mercado de esta belleza sobre ruedas.

En este caso, se trata de un Lamborghini Countach LP400 “Persicopica” del año 1975, vale decir que es uno de los 150 primeros en ser fabricados. Esta variante contaba con el techo con apertura y de ahí su apodo de “Periscopica”, por supuesto.
De tan sólo mirarlo este auto ya enamora a cualquiera. Parece mentira que esas formas, ese diseño tan particular, ese concepto de avanzada sea el de un auto fabricado a mediados de los años ’70. Qué adelantados estaban en Lamborghini por entonces y qué buen trabajo han realizado los famosos carroceros de Bertone con su carrocería. Hablando de las características del Lamborghini Countach, si es que nos ponemos puntillosos, simplemente deberíamos objetarle su poca visivilidad hacia atrás, motivada por el muy pequeño espacio vidriado a espalda de los ocupantes. Pero…¿a quién le importa eso al mirar y admirar a un autazo semejante?

Lamborghini Countach - 2

Este ejemplar que ha sido recientemente subastado, contaba con apenas 20.000 kilómetros recorridos –prácticamente un auto nuevo y casi sin uso- y se encuentra en un estado de conservación sencillamente envidiable y digno de todo reconocimiento.
Su color Azul Tahiti y el interior en un bellísimo color Havana, le quedan de maravillas. Todo se completa, por supuesto, con el infartante motor V12 de 375 CV de potencia final y la velocidad final que llega a los 273 km/h. como si nada. Una maravilla difícil de explicar.

Ahora, algún afortunado, del que desconocemos la identidad, lo tienen bien guardado en su garaje. Y lo bien que hace si es que ha tenido el dinero para hacerlo suyo. Dicen por ahí que el dinero no es sinónimo de felicidad, pero después de ver a este auto bien podemos afirmar que –por lo menos- la compra hecha…