Mercedes Benz y BMW: ¿vuelven a enamorarse?

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Esta historia es como una de esas que se ven en las telenovelas: un amor/odio insoportable que termina convirtiéndose irremediablemente en una tremenda atracción fatal entre ambas partes.
Lo de Mercedes Benz y BMW es una relación que bien podría encajar en aquellas tiras de la tele: me acerco, me alejo, me vuelvo a acercar. Te miro, me escondo, te vuelvo a mirar. Y así entre histeriqueos rabiosos e interesados la cosa avanza como buscándose, aunque hagan de cuenta que el otro ni les interesa.
Mercedes Benz y BMW ya habían hablado del tema de desarrollar motores en forma conjunta y una vez también ya habían cortado ese mismo diálogo, como quien lo hace para tener un nuevo motivo para volver a juntarse.

El tiempo pasó y… donde hubo fuego, cenizas quedan, por lo que la idea de ambos no se ha disipado del todo.
La colaboración estrecha entre BMW y Fiat en lo que hace a compartir algunas plataformas hizo pensar por un momento que las conversaciones con la gente de Stuttgart (Mercedes Benz) se habrían cortado del todo.
Pero nadie estaba del todo convencido sobre el dejar las cosas como estaban y (era cantado) aparentemente estarían sentándose en torno a una mesa nuevamente para poder llegar a un más que interesante acuerdo.
La idea de BMW de liderar de una vez por todas el mercado de los autos lujosos la sigue seduciendo demasiado y en ese sentido BMW estaría muy interesada en el motor V12 Biturbo de Mercedes Benz para poder utilizarlo finalmente en el Rolls Royce.

Por otro lado la idea de desarrollar varios motores comunes de cuatro cilindros tampoco se ha ido de la cabeza de uno y de otro. Lo de los motores comunes está pensado para los modelos más pequeños de sus gamas y obviamente la sinergia de las marcas podría hacer que los costos de producción y desarrollo bajen hasta límites insospechados, cosa que redundaría en enormes beneficios para ambos.

Sin embargo, a pesar de todos los puntos a favor, de todas las ventajas a la vista, hay un tema (sigue estando en realidad…) que impide que este amor se lleve a la realidad: la eterna rivalidad entre las marcas y las ganas de seguir compitiendo entre ellas. Los entendemos.