McLaren X-1 Concept

Los amigos de McLaren tienen tiempo y herramientas para todo. Mientras los de Woking siguen adelante con todos y cada uno de sus proyectos de cara al futuro (y ni hablar de su presencia en las pistas de Fórmula 1), no se quedan quietos y le dan rienda suelta a su máxima creatividad, tan habitual, para sorprender a propios y a extraños con un auto sin igual. Se trata del McLaren X1 Concept y cuando decimos que es “sin igual” es efectivamente así, porque no sólo que es un concept car sino que además ha sido fabricado para un excéntrico que se ha decidido a quedarse con un auto realmente único en el mundo. El encargado de hacer realidad este monumental auto ha sido el Departamento de Operaciones Especiales de McLaren y en esa tarea han estado desde hace tres años, para finalizar hoy en día con un resultado realmente sorprendente.

Para adentrarnos un poco más en detalle sobre este auto hay que decir que está fabricado sobre la misma estructura utilizada en el McLaren MP4-12C, al que se le ha dotado de una carrocería radicalmente distinta y (en cierto modo) atemporal, aunque esto último queda sujeto a la apreciación de cada uno. Tiene este auto un aire decididamente “clásico” y a decir verdad, si no supiéramos de qué estamos hablando, costaría muchísimo ubicarlo debidamente en el tiempo. Para resumir: el auto es extraño, es raro, y tiene algunos detalles como para no dejar de destacar y admirar.
No sabemos a ciencia cierta cuánto le habrá costado este “chiche” a su caprichoso propietario actual, pero las tareas previas han sido enormes: se ha realizado una maqueta a escala previamente y una vez aprobado el diseño se pasó al comienzo de los primeros test reales como para ir ajustando del mejor modo todas y cada una de las piezas en su lugar y armoniosamente.

Con respecto al motor, el mismo es exactamente idéntico al que lleva en sus entrañas el McLaren MP4-12C, es decir un 3,8 litros de cilindrada y 625 CV de potencia. Su aceleración de 0 a 100 km/h. la concreta en poco más de 3 segundos y su velocidad final es de excitantes 320 kilómetros por hora.
Ahora vaya uno a saber en qué colección privada habrá terminado y qué otras maravillas mecánicas tendrá su afortunado (en todo sentido) dueño. Una genialidad.