Marussia ha dejado de existir

MARUSSIA

Los conflictos que lamentablemente vienen teniendo a mal traer a Rusia y a varios países cercanos, parece haber llegado también a algunos fabricantes de autos, entre ellos –y esto nos ocupa en esta nota- a Marussia.
Las malas noticias llegan de la mano de la confirmación de que Marussia ha dejado formalmente de existir y que no terminará llevando a la línea de producción ninguno de los modelos conceptuales que había venido presentando de un tiempo a esta parte, entre ellos una impresionante limusina para el presidente ruso Vladimir Putin, a la cual vemos en la foto que encabeza esta nota.
Putin deberá buscar nuevas maneras de viajar cómodamente y seguramente otro constructor se encargará de cumplir con sus pedidos. Lo cierto es que Marussia cierra sus puertas, de acuerdo a un comunicado que ha sido distribuído por R-Sport.

Además de la impresionante limusina presidencial que tenían preparada para asombrar a propios y a extraños, Marussia también tenía en lista de espera a un super deportivo de altas prestaciones y que ahora quedará definitivamente en el recuerdo de lo que pudo ser y nunca fue.
Otro tema en cuestión es el equipo de Fórmula 1, el cual tantos inconvenientes también ha sabido tener de un tiempo a esta parte. Según informaciones que han circulado, el team de la F1 no se vería afectado más que con un posible cambio de manos, tal vez otros dueños con la misma denominación. Pero todo parece indicar que el equipo seguiría adelante ya que son dos estructuras separadas.

Nada se ha comentado sobre las posibilidades –siempre existentes- de compra de la marca de parte de alguna mano salvadora que bien podría mantener el nombre o bien simplemente salvar la estructura y su personal para dar vida a otros modelos bajo otro nombre. Por el momento la noticia concreta es que la crisis le ha pegado duro a los rusos de Marussia y que la empresa ha cerrado sus puertas lamentablemente dejando en una incógnita su futuro, aunque todo parece indicar que no habrá vuelta atrás en esta determinación que parece final y terminal.

Una verdadera pena, por los trabajadores y también por los interesantes modelos conceptuales que habían venido presentando –la limusina presidencial es el más claro ejemplo- y que ahora quedarán en un simple y lindo recuerdo del pasado.