Lotus Europa S: una vuelta a las bases

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Son varias las marcas de automóviles que tienen aquella dificultad de la que las personas comunes no debemos preocuparnos. No estoy hablando de costos, ni de falta de equipamiento para producir sus maquinas, ni siquiera de escasez de ingenieros e ideólogos para llevar a cabo sus proyectos más ambiciosos. Quizás haya algo de eso, pero a lo que me refiero es a algo más profundo: hay firmas como Lotus que tienen que cargar con el peso de la excelencia, una carga que solo pueden acarrear quienes se las ingenian para seguir creando maravillas de dos ejes y cuatro ruedas que asombran a quienes las ven estacionadas en las calles más pródigas de las ciudades. En este caso, las metrópolis de todo el mundo.

Ahora, Lotus sigue en el camino de exclusividad y exigencias caprichosas pero dejó un poco de lado las excentricidades de los nuevos modelos utra-equipados y ultra-futuristas de la actualidad. Volvió a las bases con su Europa S, un coche que esta exento de todas esas novedades electrónicas de los carros del siglo XXI. Posee un tablero clásico, con algunos toques actuales pero sin exageraciones y se mantiene sobrio son el diseño de, por ejemplo, su tablero de control, pedales de embriague, aceleración y freno y con el resto de los utensilios que conforman el interior.

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No por ello dejo de lado las cosas importantes como frenos ABS, airbags de frente y costado, control de climatización central, asientos forrados completamente en cuero y, bueno, se contradice (y me contradice) con su navegador satelital de ultima generación. Algo de tecnología moderna siempre hay, nadie escapa del todo.

Pero su potencia es indudable: tiene un motor 2.9L turbo creado exclusivamente por la planta General Motors Ecotec Z20LER. Posee 197 caballos de fuerza y rueda a 5.400 revoluciones por minuto si se le permite. El viento es su mejor amigo.