Lotus 2-Eleven GT4 Supersport: nacido para correr

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¿Cuántos Lotus hacen falta para quedar bien satisfechos? Dos, tres, cuatro, ¿cuántos…?
Si tuviéramos que responder con total sinceridad diríamos sin temor a equivocarnos ni a exagerar que hacen falta miles, millones de Lotus porque es una marca que nos encanta y (valga el juego de palabras) que tiene un encanto demasiado particular.
Podríamos inclusive llamar a ese sentimiento que nos anima hacia la marca creada por el recordado y genial Colin Anthony Bruce Chapman como cariño.
Es que Lotus siempre será Lotus y por ende cada modelo que nos presenten será obviamente más que bienvenido.

Luego del lanzamiento del 2-Eleven, la casa británica se ha animado a ir unos cuantos pasos más allá y se ha despachado con una versión más radical, muy extrema y excesivamente deportiva del auto al que ahora dieron en llamar Lotus 2-Eleven GT4 Supersport.

Y a este auto no le sobra nada… y no lo decimos porque decepcione, sino porque en realidad no le han colocado nada de eso que no nos exita para manejar (léase: cosas inn ecesarias).
De manera que el Lotus 2-Eleven GT4 Supersport no tiene radio con CD, tapizados especiales, materiales exclusivos ni ningún tipo de lujo o confort especial allí dentro. Este auto ha nacido para correr y tal es así la cosa que para obtener la homologación para la ruta se debe abonar una buena suma aparte.

Las modificaciones introducidas al Lotus 2-Eleven GT4 Supersport respecto del 2-Eleven inicial son varias y notorias. En primer lugar el aspecto del auto se ha visto totalmente renovado y con el agregado de la jaula antivuelco, un generoso alerón trasero, suspensiones bien duras y su carrocería construída en composite la cosa ha cambiado radicalmente.
El volante desmontable ya nos termina dando la total sensación de estar verdaderamente sobre un auténtico bólido de competición y si a eso le sumamos un motor potenciado que entrega 15 CV más que el original, la seguridad de contar con una verdadera bestia de carreras ya será completa.
El bicho de Lotus pesa tan solo 669 kilogramos y fue concebido para que reuna las condiciones necesarias como para competir en la categoría GT4 y cumplir con todas sus normativas.

Con otra cosa que cumple es con aquello de… volvernos definitivamente locos.
¿Se animarán algún día a hacer uno los de Hot Wheels…? Por lo menos así, podríamos tenerlo…