Lamborghini Murciélago chocado por inexperto al volante

Está más que claro que no cualquiera puede subirse a una bestia mecánica como un Lamborghini Murciélago. Y no sólo hablamos de un Murciélago sino de tantos otros autos superiores también, por supuesto. No es la primera vez que nos enfrentamos a un accidente de este tipo y sin embargo, no nos acostumbraremos jamás a algo así. Hay muchas maneras de dustruír una belleza semejante, pero el caso de este conductor en Estados Unidos, muestra uno de los casos más patéticos de impericia y falta de dominio al volante del auto en cuestión.
Para comenzar habrá que decir que realmente el dueño de este maravilloso Lamborghini Murciélago podría haber elegido otro color… ¡ese azul rabioso no le queda nada bien a este auto! Pero eso es harina de otro costal y ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito. Dichjo ésto que nada aporta, vamos a lo sucedido.
Avenidas en intersección en algún coqueto lugar de los Estados Unidos, un Lamborghini Murciélago que pasa raudo y hace un giro a la izquierda sin complicaciones aparentes, hasta que sucede lo inesperado.
El estruendo, el espanto de algunos testigos que con cámara en mano salen de su auto y se dirigen al lugar en el que quedó “destartalado” este bello auto italiano en manos de un confiado o, si lo prefieren, un auténtico conductor inexperto en estas lides.

Lo que daba la sensación de ser un giro sin inconvenientes a la vista terminó con un auto genial estrellado con un arbol de un carril central de la avenida por la que circulaba, con los daños (no pocos) a la vista.
El dueño de este auto (al menos ileso) tiene el dinero suficiente para comprarse una belleza así, pero ahora deberá emplearlo para reparar las consecuencias del choque que él mismo no supo ni pudo evitar. Dada esta situación, surge nuevamente inexorable la pregunta: ¿puede cualquier mortal común y corriente subirse de buenas a primeras a un auto así y llevarlo por la calle sin inconvenientes para sí mismo y para los demás? Más de una vez nos hemos dado cuenta de que la respuesta es…simplemente, no. A los recientes hechos nos remitimos y para muestra basta tan sólo este botón.
Una pena. Evitable, pero una pena al fin. Mirá el video.