Lamborghini Murciélago Spider con nefastos tapizados bicolor

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Pensé un largo rato el título de esta nota. Busqué entre una opción, entre otra… y nada reflejaba exactamente mis verdaderas impresiones sobre lo que aquí nos ocupa.
¿Cómo podría decir realmente lo que siento sin parecer irreverente o insolente? Decidí tomar el riesgo y finalmente dejar expresado sin más lo que me parece.

No se lo que opinen ustedes, pero para mí esto es ni más ni menos que un sacrilegio o si lo prefieren, para no ser tan extremista, un mamarracho.

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Sinceramente me pareció que debía ser difundido para saber qué es lo que no hay que hacerle a un Lamborghini Murciélago, más que para tomarlo como un valor agregado al modelo.
No se a quien se le habrá ocurrido una idea tan descabellada, pero para serles franco me parece que la idea del interior bicolor le sienta muy bien a un colectivo de pasajeros de los que andan por la ciudad de Buenos Aires… pero no a un Lamborghini Murciélago. Definitivamente no.

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Ahora bien, supongamos que la idea del interior bicolor fuese buena, un párrafo aparte debería merecer la elección de los colores.
Y aquí, otro crimen en el prontuario…
A quien intentó asesinar a este Lamborghini le caerá encima una doble pena: una por el hecho en sí, esta estupidez de darle ese doble tono al interior sin necesidad y sin un aporte positivo relevante. Y la otra, por la elección horrenda de los colores, o por lo menos su combinación.
Con la excepción del blanco y negro, las otras opciones dejan bastante que desear.

Como la idea en sí… que de tan grande que es, se ha transformado en una “ideota”…