Un Lamborghini Gallardo con 2.000 CV para terminar en un lago

LAMBORGHINI GALLARDO AL AGUA

Lo que verás a continuación debería servirnos a todos como una clara advertencia y recordatorio de algo que tantas veces hemos dicho aquí, en este mismo espacio de Coches 2.0: hay autos que, definitivamente, no son para cualquiera y no deben ser conducidos como si se tratara de un auto más. Ejemplos hemos visto por decenas aquí mismo y no nos cansaremos de seguir viéndolos, ya que son una buena moraleja para sacar positivas conclusiones.
El caso que nos ocupa en esta nota es el de un conductor que ha querido pasar a la historia llevando al límite de sus posibilidades a un bestial Lamborghini Gallardo preparado por la gente de Heffner Performance, que con su motor V10 de 5,2 litros de cilindrada y sus infernales 2.000 CV de potencia conseguidos, es un auto de otro mundo.
Los preparadores han dotado a este super deportivo italiano con un nuevo turbocompresor, nuevo sistema de escape y una electrónica completamente revisada, dando formas a un auto que –como hemos dicho y volveremos a decir- no es para cualquier mortal sobre la faz de la Tierra.
Evidentemente, lo que faltó preparar adecuadamente ha sido al conductor. Ya verás.

La idea de sorprender al público asistente al WannaGOFAST de Florida en los Estados Unidos, era buena, pero sin lugar a dudas faltó algo de práctica de parte del conductor. Después de todo, no todos los días se maneja una bestia sobre ruedas que alcanza 320 kilómetros por hora como si nada y entrega la friolera de 2.000 CV finales. Lo que se dice, una auténtica barbaridad.
El resultado final del “experimento” lo ves en la foto que encabeza esta misma nota, pero la previa y el desarrollo completo, podés verlo en el video que te mostramos a continuación.
El hombre al comando de este sensacional Lamborghini Gallardo, dicho sea de paso, ha batido –sin pretenderlo- prácticamente un nuevo record mundial: apenas condujo este super deportivo durante 15 segundos antes de terminar totalmente fuera de control en un estanque de agua cercano a la recta por donde transitaba.
Un combo explosivo, claro: demasiada potencia, neumáticos anchísimos, algo de ansiedad, experiencia nula, manos flojas al volante y listo… un Lamborghini Gallardo al agua sin escalas ni contemplaciones.
Como siempre suele suceder en estos casos de “ineptitud galopante”, no nos queda más remedio que agradecer al cielo que el inexperto conductor haya salido felízmente ileso. El auto, por otro lado, no parece tener demasiados daños. Mirá el video y sacá tus propias conclusiones.