Lamborghini Diablo accidentado en Japón

Más de una vez lo hemos planteado aquí mismo, en Coches 2.0: hay autos que –definitivamente- no son para cualquiera. Eso ya nos ha quedado debidamente en claro hace largo rato ya, tras ver de manera interminable una larga seguidilla de accidentes provocados en muchas oportunidades simplemente por la impericia del conductor. Son esas cosas perfectamente evitables, que podrían no suceder si tan sólo se tuviera mucho más cuidado y –sobre todo- mucho mayor dominio del vehículo.
Lo que vemos en esta nota no será ni el primer ni el último caso de esto que hablamos. Viajamos virtualmente hasta Japón en esta oportunidad para asistir a una exhibición realizada por propietarios de modelos de la marca italiana Lamborghini. Muy orgullosos y felices se paseaban con sus bestias infernales sobre ruedas, mostrando lo suyo ante los curiosos admiradores de estos sensacionales super deportivos, pero de pronto… lo (in)esperado.

Casi siempre suele suceder que alguno se quiere pasar de la raya y –eso sumado a su poco dominio del auto que conduce- termina en un desastre. Aunque en este caso no hubo que lamentar víctimas y nadie salió lastimado (eso es tener mucha suerte), los daños en el auto hablan por sí solos y sobran las palabras.

Por una callecita angosta de Tokio pasaban estos Lamborghini, haciendo “buena letra” y comportándose como es debido en una zona urbana y en medio de una exhibición. De repente, uno de ellos, un confiado –y seguramente inexperto conductor- decidió que había llegado el momento de destacarse por sobre el resto y eso fue precisamente lo que hizo.

Apretó un poco demás el acelerador y tal vez sosteniendo con pocas convicciones el volante del auto, terminó haciendo una endemoniada cabriola sobre el asfalto que finalizó con un tremendo golpazo frontal. Duro contra el guard rail tal como si fuera una muralla, el Lamborghini Diablo amarillo, se fue justamente… al diablo.

ACCIDENTE DE LAMBORGHINI DIABLO

Hay que pensar una cosa: en sus entrañas este auto lleva escondido un poderoso motor V12 de 5,7 litros de cilindrada y excitantes 492 CV de potencia final. Lo dicho con anterioridad: un auto así no es para cualquiera y mucho menos se quien lo conduce, lo subestima. Estos autos son como verdaderos caballos salvajes que en algún punto se pueden ir de control, en una mínima fracción de segundo. Y eso es lo que sucedió.
Un buen susto, algo de vergüenza al bajar del auto, algún pequeño golpe sin importancia y una dolorosa cuenta a la hora de arreglar los daños… Eso fue todo amigos.