Iglesia Mustang de América: la excentricidad y la pasión van de la mano

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En un Mundo tan fanatizado y extremista muchas pueden ser las variantes para demostrarlo. Lamentablemente cada día somos testigos de ejemplos demasiado claros de cómo ese fanatismo puede llegar a provocar matanzas multitudinarias, guerras preventivas y hasta inmolaciones humanas francamente inexplicables.

También los hay de los otros, claro.
Aquellos que francamente no producen daño alguno, sino todo lo contrario. Hay fanáticos de muchísimas cosas que pueden ir desde la música hasta la filatelia, deel arte culinario hasta los barcos a escala, pero hoy nos encontramos con una “tercera categoría” de fan: uno que habrá que seguir con particular atención. Y digo “seguir” porque no caben dudas que lo suyo va en busca de un liderazgo, indiscutidamente.
Se trata de Charles Ales al cual a partir de ahora podríamos nombrar como el “Sumo Pontífice” de la religión Mustang. Es que luego de sentir en carne propia la pasión por los Mustang desde toda la vida y después de convencerse que había dando vueltas por allí unos cuantos millones de “fieles” como él, ha decidido tomar hábitos religiosos y fundar lo que dio en llamar “The Mustang Chuch and Museum of America” (La Iglesia y Museo Mustang de América).
Y éste es uno de esos fanatismos de los que hablaba antes. Uno de esos de una tercera posición. Pero claro, el fanatismo puede devenir en otras cosas un tanto inmanejables y habrá entonces que estar atentos a posibles lavados de cabeza por parte del bueno de Ales para todos aquellos que se acerquen a sus particulares celebraciones.

¿Celebraciones, dije? Claro, porque Charles Ales junto a su hijo adoptivo celebran una misa en honor al Pony Car de la marca del óvalo azul cada domingo en su Iglesia-Museo de Frogtown, luego de lo cual las instalaciones de su garage devenido en el nuevo Vaticano del Mustangnismo permanece abierto al público (perdón… quise decir fieles).
Allí a modo de santos de esta nueva religión se exhiben las joyas mecánicas de nuestro amigo (perdón… Su Santidad Mustangniana) Charles Ales.
Un Ford Mustang Boss 302, un Ford Mustang Boss 351 y una perlita de la que se han producido tan sólo 1.359 unidades entre los años 1.969 y 1.970, un Ford Mustang Boss 429. A estos clásicos de otros tiempos, Ales le ha sumado cuatro nuevos Shelby Mustang de última generación adquiridos durante 2.007. Un comprador insaciable y compulsivo lo que se dice…

Lograr que su simple filosofía de “hacer de este Mundo un lugar mejor que el que encontramos” parece mus sencillo de hacer funcionar allí dentro. El lugar tiene una aureola especial y una magia difíciles de describir y a las que definitivamente se puede acceder de mejor manera acercándose al santuario.

Tampoco faltarán los shows temáticos en el lugar y cada año Ales bendecirá a dos afortunados Mustang que él mismo seleccionará.

Bueno amigos, ahora debo dejarlos. Hoy es domingo y no puedo ni quiero dejar de asistir a misa. Debo salir temprano ya que debo hacer demasiadas conexiones para llegar hasta la pequeña localidad de Frogtown.