Hulme F1: un supercar en honor a un super campeón

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Si alguna vez te preguntaste cual era la sensación exacta de manejar un Fórmula 1 en la ruta, ahora vas a tener la chance de experimentarla. Ya basta de pedir en tus sueños un bólido como los que ves en los Grandes Premios alrededor del mundo.

Al genial diseñador Chuck Pelly se le ocurrió esta bendita idea, la de homenajear a un gran campeón del mundo de la fórmula 1 con un magnífico supercar. O un Fórmula 1 “de calle”. El Hulme F1 Champion 1967 es un verdadero auto de grand prix con techo para usar en las rutas más cercanas, para llevarte a los lugares más lejanos.

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Es un merecido homenaje al recordado Denny Hulme, el gran piloto neocelandés campeón de la temporada 1967 de la máxima categoría, quien supiera ganarle carreras y hasta un campeonato a los “dueños de equipo” que tuvo como compañeros. Hablo de Bruce McLaren y Jack Brabham. A ambos les ganó. Con toda autoridad y con mucho más, su talento natural. El mismo talento natural del increíble Pelly para pensar y llevar a la realidad el Hulme F1.
Tremenda responsabilidad la de este auto: homenajearlo y rendirle tributo al “Oso” de Nueva Zelanda. Y para que el homenaje sea justo y completo, el Hulme F1 debe ser veloz, aguantador y efectivo. Así, como lo era Hulme una vez que se ubicaba en el cockpit de sus autos de carrera.

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El auto tiene un poderoso motor BMW de 4941 cc., una potencia de 450 HP y una caja secuencial de 6 velocidades. Está construído enteramente en fibra de carbono (no podía ser de otra manera) y su velocidad final es prácticamente desconocida. Los datos asustan. Y también debe asustar (aunque ese medio todos queremos experimentarlo…) subirse, ajustarse los cinturones de seis puntas, y acelerarlo con destino incierto, rumbo a la explosión misma de la adrenalina en su máxima expresión. Pero quién no querría estar allí… y ser finalmente ese campeón de la Fórmula 1 que todos llevamos dentro.