Horrendo e imperdonable: Jerrari Wagoneer

jerrari-wagoneer-1.jpg

Pongamos las cosas blanco sobre negro: Ferrari y Jeep siempre, absolutamente siempre, han sabido hacer cosas geniales… Por separado, claro.
¡Sí! Ya sabemos que algunas veces los de la marca italiana también se han delirado con rarezas extravagantes e impresentables, pero también es cierto que por lo general han tenido el suficiente criterio como para no hacerlos realidad. Dicho ésto, será necesario volver al principio, a ese punto en el que aclaramos que las marcas nombradas siempre han hecho cosas geniales por separado. ¿Por qué la aclaración “separados”? muy simple porque si a alguien le quedaban dudas de eso es a un tal Bill Harrah que parece que ha tirado su “gusto” y “decoro” al mismísimo inodoro.

jerrari-wagoneer-2.jpgjerrari-wagoneer-3.jpg

Y ya ven… sus ideas (él sí las ha llevado a la realidad…) no pegan ni con cola. No hay manera de que lo hagan…

La cosa es que el bueno de Harrah (sería bueno verle la cara al hombre…) “fundió” (literalmente) un clasiquísimo Ferrari 365 GT con un Jeep Wagoneer de 1.969. Recordemos que el Jeep Wagoneer es el eslabón (no perdido) que unió al primer Jeep de la Segunda Guerra Mundial con el Jeep Cherokee. Lo de “unir” se lo ha tomado en serio Harrah y se mandó de lleno a pegarlo con el Ferrari dando así nacimiento a este abort… extraño vehículo al que ha llamado Jerrari (sí, con J, haste el nombre ha destrozado…) Wagoneer.

jerrari-wagoneer-4.jpg

El prontuario de Harrah dice que tomó un Ferrari 365 GT accidentado (esto no hace que merezca una pena menor en la cárcel), al que le quitó el motor para reemplazarlo por un Chevrolet V8 5.7 litros (acá hay premeditación y alevosía…) para después juntar al auto italiano con gran parte del Jeep Wagoneer que tenía a mano (esto ya es genocidio… sin atenuantes).

jeep-y-ferrari.jpg

El resultado es lo que vemos en esta galería de pruebas en su contr.. fotos que ilustran a la perfección el asesinato masivo del que es único y absoluto responsable ese tal Bill Harrah.

Como si fuera poco y no habiéndose contentado con la atrocidad perpetrada, Harrah hizo otro experimento (última foto de la nota) en el que colocó un motor de Ferrari (posiblemente el que le sacó al primero de sus inventos…) en el interior de un Jeep Wagoneer sin (otras) modificaciones.

jeep-motor-ferrari.jpg

En cuanto consiga una foto de Harrah, ya saben… hay una recompensa de 1 millón de dólares para ubicarlo…