Amar al auto hasta que la muerte los separe

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Manejar un auto por algunas conflictivas y problemáticas zonas del mundo a veces puede tornarse una auténtica tortura. Un tránsito caótico y desordenado producto de conductores que no siempre están a la altura de las circunstancias y de dudosa preparación para estar al mando del volante de un auto son las características de ciertos lugares entre los cuales se destaca de manera muy particular la ciudad de Bagdad en Iraq, lugar en el que podemos ver autos de diferentes lugares.

El tránsito en Iraq puede resultar algo tragicómico si se lo ve desde afuera. Uno está a salvo viendo esto por Internet. Los conductores parecen conducir autos de Scalextric que no saben entrar en razones y hacen movimientos ultra violentos ante los que cualquiera de nosotros pondría el grito en el cielo.
Allí podemos encontrarnos con cualquier cosa, incluso podemos toparnos con gente que maneja y maneja a destajo y que parece resistirse a dejar su auto a pesar de las circunstancias más adversas. Ya hace un tiempo te habíamos mostrado en Coches 2.0 el caso de una familia que con su coqueto Mercedes Benz atravesaba un puente de piedra prácticamente destruído, cargado con todo lo que pudieron rescatar tras un bombardeo y hoy te mostramos el caso que ha llegado a provocar inclusive la sonrisa de un (¿insensible?) soldado norteamericano en Bagdad ante el paso de un auto (no logro identificarlo…) o mejor dicho lo que queda de éste en plena zona del conflicto.

No hay dudas que el hombre que maneja debe necesitar imperiosamente trasladarse y según parece no le quedan muchas opciones, pero no caben dudas tampoco que allí hay mucho amor por ese auto al que se resiste a dejar abandonado, cosa que cualquiera de nosotros haría en esas condiciones.
Aquí en Coches 2.0 todos tenemos espacio para ver las novedades, lo que viene y toda la actualidad del mundo motor, pero me pareció oportuno tomarnos unos segundos para mirar alrededor y observar otras interesantes aristas que también tienen que ver con los autos, como ésta por ejemplo.

A veces no importa el terreno, no importan las circunstancias, no importa tanto la estética y lo bello de las formas. Este hombre (el de la foto que encabeza esta nota) sólo quiere seguir manejando y mientras su auto, fiel y querido, le siga respondiendo se va a encargar de gritar a los cuatro vientos para quien quiera escucharlo que ama profundamente a su coche… hasta que la muerte los separe.