Ganar carreras o conducir por la ciudad: todo era posible con los Pocketeers

Si de chico soñabas con ser un gran campeón de la Fórmula 1 o si deseabas poder conducir libremente por tu ciudad sin peatones ni conductores molestos, todo, absolutamente todo podías lograrlo con un Pocketeers en la mano.

juegos-2.jpg

Hacia finales de los años ´70 y bien entrados los años ´80, se hicieron famosos estos juegos que hoy parecen una verdadera tontería. No lo son. No para mí, por lo menos.

Por entonces, no existían muchas de las formas de entretenimiento que tan difundidas están en nuestros días. Ni las PC en los hogares, ni los videojuegos, ni la PlayStation. Nada de eso existía en los dorados ´70 y ´80, por lo que los Pocketeers supieron cautivar la atención de chicos y… en más de un caso… de algun grande.

Yo tenía algunos. Tenerlos todos era prácticamente imposible. La variedad era increíble. Interminable.

juegos-1.jpg

Lo mío, claro está, eran los autos. Y, por supuesto, también había Pocketeers de autos.

Y con un Pocketeers en la mano, los límites no existían. Aunque el juego fuera básico, rudimentario, mínimo.
Con una perilla, dos en algunos casos, el mundo que soñabas, era tuyo. Y tus propósitos quedaban al alcance de la mano.

Sin ir más lejos, yo supe ganar carreras a repetición, una y otra vez, sin el más mínimo esfuerzo. Es más… cuando las cosas no salían como yo quería, la carrera daba comienzo, una vez más…

juegos.jpg

Los autos. Siempre los autos.
Esa pasión que nos une de cualquier manera, en cualquier lugar, en cualquier momento.

Siempre los autos. También en un sencillo e inocente juego. Con satisfacción garantizada. Como la que nos regalaban los Pocketeers.