GM y Ford en caída libre

gm-y-ford-en-baja.jpg

En cualquier tipo de crisis, ya se sabe, hay que aguzar el ingenio en busca de soluciones momentáneas o permanentes tendientes a zafar a o por lo menos a pasarla lo mejor posible. Sea de la índole que sea, una crisis debe ser motivo más que suficiente para que no nos tome por sorpresa la desesperación y para que la imaginación y la creatividad sean de la partida.
Y eso es precisamente lo que deberán hacer General Motors y Ford a partir de ahora.
Es que la tan mentada crisis financiera estadounidense (que como no podía ser de otra manera afectará irremediablemente al mundo entero…) está provocando tremendas rajaduras en los cimientos de las empresas de Estados Unidos y obviamente ni General Motors ni Ford escapan a las generales de la ley.

Esta semana las dos empresas, gigantes automotrices norteamericanos por excelencia, han vivido momentos que serán muy difíciles de olvidar (y de remontar).
¡Sus acciones (las de las dos empresas) han llegado a valores similares a los alcanzados en la década de los años ’50! Un verdadero drama que esperemos no se vea reflejado en los próximos pasos de las casas automotrices.
Las acciones de General Motors en Wall Street han llegado a valer en estos días 4,94 dólares (como ya dijimos, igual que en los años ’50) y las de Ford ahora valen menos que un galón de combustible (equivalente a 3,78 litros) en los Estados Unidos.

Lo dramático no son los macro números, esos que nosotros difícilmente podamos comprender, sino que la crisis se traducirá concreta y efectivamente en medidas (nada positivas por cierto) que podrían ir desde masivos despidos hasta la mismísima cancelación de algunos modelos de las marcas.
De momento cada una de las empresas tienen un as en la manga que seguramente deberán jugar y más vale que le salgan bien sus jugadas, porque sino no se sabe dónde terminará la cosa…
General Motors tiene (más que fundadas) esperanzas y todas sus fichas puestas al lanzamiento del modelo Volt, mientras que los del óvalo azul tienen sus esperanzas puestas en la venta de la casa Volvo.
Por el bien de ellos, por el bien de todos quienes de una manera u otra dependen de sus respectivas suertes, que Dios los ayude…