Un Fiat 500 de 24 kilates

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Es cierto que los ojos del mundo entero están mirando sin la más mínima distracción todo lo que sucede en el Chicago Auto Show 2008. Todas las novedades y todo el interés para los amantes de los autos alrededor del planeta, están allí sin lugar a dudas.
Pero para contrarrestar, y tratando de desviar un poco la atención, en el Forum Scrigno, Tesori d’Italia se exhibe algo muy particular… que bien merecería estar en estos momentos en Chicago.

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Se trata del Fiat 500 Pepita, ¡un ejemplar único y totalmente revestido con una fina capa de oro de 24 kilates! Leíste bien.
¿Excentricidad innecesaria? ¿Derroche en su máxima expresión? Puede que sí, pero nadie puede negar que el resultado final es sencillamente fantástico.

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A este 500 de oro no le sobra nada, no hay en él nada para quitar y resulta particularmente agradable a la vista, convirtiéndose entonces en un auto admirable y para nada recargado. Vean, si no.

Está claro que, como dijimos, podrá parecer un capricho estrafalario, pero no lo es. Es más, me atrevería a decir que sería un color genial para el auto de producción. Es mi opinión, claro. En donde sí se aprecia un atisbo de ostentación es en las llantas, también recubiertas en oro y en el interior, no en este caso por el precioso metal (que no está presente allí dentro) si no por los exclusivísimos tapizados y las finísimas terminaciones. Lujo por doquier.

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El salpicadero, por ejemplo, está cubierto con madreperla australiana, una especie de nacar de lo más caro, mientras que en la palanca de cambios, el freno de mano y la pedalera se destacan los brillantes de Swarovski. Finalmente, las albombras son de cachemira.

Si todo esto no es suficiente, también está la posibilidad de elegir entre diferentes variantes de tapizado, a saber: cocodrilo, tiburón, serpiente, raya o lagarto y también será posible elegir otras opciones de piedras, diferentes a las de Swarovski.
¿Algo más? No creo…

En pocas palabras, este Fiat 500 Pepita es una auténtica gema preciosa, muy personal, con mucho carácter y que además sólo cuesta la friolera de 60.000 Euros

Si los tuviera, no dudaría un instante en comprarlo.