Un Ferrari 360 Spider directo al agua

¡Ay mi Dios! ¡cómo duele ver todo esto! Será algo a lo que nunca, pero nunca, nunca, nos podremos acostumbrar (y lo bien que hacemos…). Sea bajo las ruedas de otros vehículo, sea consumido por las llamas o sea como sea, jamás aceptaremos como una ley natural el hecho de ver una bestia deportiva, una joya sin igual, perecer de modo similar.
Bueno, en este caso en particular, el auto no ha perecido, pero ¡vaya si ha estado cerca!
Se trata, tal como se puede apreciar, de un Ferrari 360 Spider que ha sufrido un percance algo complicado. El hecho ocurrió el pasado lunes 8 de Agosto de 2011 en la ciudad de Jaksinica, ubicada en la Isla de Pag, perteneciente a Croacia.
El dueño de esta belleza del Cavallino Rampante la había dejado tranquilamente estacionada a orillas del espejo de agua, cuando de repente se acercó una furgoneta de reparto de mercadería que, como mínimo, se encargó de “repartir” al bello Ferrari 360 Spider por el agua. Y lo ha puesto con las barbas en remojo por cierto.
Hubo un problema de frenos en la furgoneta que de buenas a primeras no pudo evitar al auto italiano, golpeándolo por la parte trasera y dejándolo en la complicadísima posición en la que finalmente lo ha dejado. Fondo del agua plagado de piedras, poca profundidad y golpe certero de este auto que ha quedado de un modo harto complicado, inclinado casi en 45 grados y con su trompa sumergida en el líquido elemento.

Dicen los testigos oculares del lamentable hecho que había allí estacionados varios autos en fila uno al lado del otro (y no todos tan espectaculares como este Ferrari…) y justamente la furgoneta fue a dar de lleno con el del Cavallino Rampante que de inmediato terminó haciendo de las suyas casi sumergido. Los males podían haber sido mucho mayores aún, de modo que el dueño del auto (aunque bastante apesadumbrado) debe ir a dormir tranquilo (dentro de lo desgraciado del episodio, claro).Desconocemos por completo el estado en el que debe haber quedado la trompa del auto una vez que se lo ha extraído del agua. Se supone que debe haberse dañado bastante la chapa, aunque no parece haber sido finalmente para tanto. ¡Vamos! Que si tienes un bicho así, no te deberías hacer tanto problema por la cuenta del chapista… ¿o sí?