Un Ferrari 348 pasado por agua

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Doloroso… así con esa simple palabra describimos la patética imagen captada recientemente en algún paraje de la bella Holanda. Una de dos: o son los riesgos de la inexperiencia al volante o bien los problemas habituales para dominar semejante potencia nunca antes experimentada.
En este caso en particular este hermoso Ferrari 348 parece haber terminado en el fondo de un lago por (aparentemente) la conjunción de las dos cosas.

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Resulta que un joven de unos 24 años de edad tomo prestado este monstruo sobre ruedas y claro… cuando uno se sube a un caballo ajeno (como éste, que encima es Rampante) es factible que no pueda dominar esos 300 a 320 CV de potencia y si encima se entusiasma, la cosa puede terminar como terminó.
El muchacho parece haber tenido un Dios aparte porque una vez que llegaron los rescatistas, lo sacaron del lago (ileso) y de inmediato engancharon al Ferrari comprobando que los daños no eran tan graves como se preveían inicialmente (Hubo casos en que las roturas han sido peores…).

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Eso sí, no podemos asegurar que cuando lo agarre el dueño del auto el tipo quede tan sanito como salió del accidente. Nos imaginamos una escenita de lo más complicada, por lo menos dos manos en el cuello (apretando con firmeza en el centro del mismo con los dos dedos pulgares) hasta que el joven comience a adoptar un muy bonito color morado en su rostro y sus ojos inyectados en sangre pidan claramente clemencia…

Francamente (hablando en serio) no nos gustaría estar en la piel de este pobre muchacho que jamás olvidará este día en el resto de su vida (el dueño del auto tampoco). ¿Quién se hará cargo de los daños? Nadie lo sabe y parece que todavía están discutiendo…

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Y si hablamos de daños diremos por lo que se ve en una de las fotos que han estallado los vidrios y todo el instrumental se salió del tablero (por ahí se ven unos cuantos cables colgando…) más las cosas que no se pueden ver y que seguramente bastante habrán sufrido por haber recibido tanta agua junta…
Una pena.