Así se destruye un Ferrari 458 Italia a menos de 24 horas de comprarlo

Al ver este tipo de accidentes (no es el primero que hemos visto con autos espectaculares) surge casi de manera inevitable una pregunta: ¿habrá alguna manera de determinar si alguien está efectivamente capacitado para subirse a una máquina tan poderosa como puede ser en este caso un Ferrari 458 Italia?
¿No habrá alguna manera de sacarse la duda previamente? Una idea sería la de un test previo en la mismísima fábrica en donde se producen bellezas como este auto italiano… se nos ocurre.
Lo cierto es que accidentes de este tipo ya hemos visto a montones y nos son pocos aquellos que sostienen que ya son más los autos de este tipo siniestrados que los que se encuentran “vivitos y coleando” por las calles del planeta.
El caso que nos ocupa en esta nota es el de un buen hombre, bastante adinerado él, que se había acercado hasta las instalaciones de la fábrica de Ferrari para llevarse lo más campante su flamante Ferrari 458 Italia rodando hasta vaya uno a saber dónde. Pero no llegó demasiado lejos…
La realidad marca que en menos de 24 horas este Ferrari perdió valor monetario de manera alarmante… y no estamos hablando de eso que sucede con los autos en el mercado automotriz una vez que se compran y pisan las calles, no, no. Acá la cosa pasa por otro lado. A menos de un día de haberlo sacado de la fábrica y mientras lo disfrutaba por algunas de las angostas callecitas del lugar, algo sucedió para que el Ferrari 458 Italia pierda el control (en realidad el control lo perdió su conductor) y acabe sobre la vereda incrustado de frente y sin miramientos contra un pequeño árbol que era más resistente de lo que aparentaba.

El video que les presentamos en la nota es más que elocuente.

Mucha velocidad inicial, ese rugido del motor siempre tan excitante y fin de fiesta en muy poco tiempo… allí está, esa belleza italiana sobre ruedas (y sobre la vereda…) hecha añicos sin más vueltas que darle.
Los daños, todos, toditos, a la vista de quien se anime a verlos: el chasis muy lastimado, el eje delantero que ya no tendrá utilidad de ese modo, las suspensiones y el radiador delantero que ya son historia y finalmente el resto de la carrocería bastante maltrecha, para que ya no queden dudas de que es tal como lo planteábamos al inicio de la nota: estos autos tan poderosos y sensibles, definitivamente, no son para cualquiera…
A aprender se ha dicho.