Cosas de yanquis: Rolls Royce Silver extremo

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De gente que hace cualquier cosa ya lo hemos visto de todas formas y colores. De todo tipo y variedad. Es cierto que muchas veces es bueno animarse a más (como decía la publicidad de una gaseosa…) pero uno debería saber reconocer los límites y saber que muchas veces esa búsqueda por algo distinto y único puede derivar en una incontrastable muestra de pésimo gusto.
Hay quienes gustan de los sabores agridulces, esos que saben combinar los dos extremos en una mezcla que resulta fresca y novedosa. Pero cuando los dos ingredientes son buenos y apetecibles, pero la unión de ambos es imposible es cuando comienzan los problemas.
Hay cosas que nunca pueden ir juntas, o por lo menos no deberían…

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Éste es el caso.
Por un lado, un Rolls Royce Silver: ante algo así habrá que sacarse el sombrero y hacer una merecida y sincera reverencia. Un clásico de todos los tiempos. Un auténtico monarca en lo suyo.
Por otor lado, un kit potenciador con un impresionante motor HEMI 592 V8 de unos 1.000 CV de potencia finales que también es una auténtica tentación.
Hasta aquí, todo bien.
El tema es que cuando voy a la verdulería no suelo mezclar en la misma bolsa peras con carne picada y eso es lo que han hecho en Estados Unidos con este inaudito Rolls Royce Silver tuneado con premeditación y alevosía.

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¿El resultado? todo a la vista… una mezcla agridulce con más peso de lo amargo que de lo otro. Unas llantas que no mucho tienen que ver con la flema y el acartonamiento británicos tan propios de un Rolls Royce Silver… pero, ¿qué más da? si nada en este adefesio le deja mantener el espíritu original. Lo hecho, hecho está y como Jesús le dijo a sus discípulos en el momento más trascendental de toda la humanidad: “lo que haya que hacer, hagámoslo pronto…” y luego de eso vino una traición, pues en este caso también: se hizo, pero sépanlo… no se puede traicionar de esta manera al buen gusto y las buenas costumbres. No, no.