Otra en contra para el Tata Nano: es más caro mantenerlo que comprarlo

Otra mancha más para el tigre… es que el Tata Nano no para de sorprendernos y no precisamente por algunas cosas agradables que digamos. A más de uno de nosotros ya se nos habrá cruzado por la cabeza algo que a esta altura del partido parece más que obvio: si el Tata Nano es un auto barato y fácil de comprar, entonces por añadidura también será sencillo y económico a la hora del mantenimiento… pero parece que no
A la gente de “Dancewithshadows” se le ha ocurrido la bendita idea de adquirir un Tata Nano y darle rienda suelta a más no poder para terminar de comprobar algunas cosas que se venían sospechando. Si al Tata Nano se le estaba complicando la cosa en el mercado automotríz, si las ventas son un verdadero fracaso y si la marca intenta desesperadamente opciones diferentes a la hora de evitar la caída estrepitosa de esas pocas ventas, ahora la cosa se le pondrá mucho más difícil todavía. Es que la noticia no es nada agradable para ellos: el Tata Nano es más caro de mantener que de comprar. Así de sencillo.

Vamos al grano. Eso de que si el auto tiene pocos elementos, pocos serán los que se romperán, quedará definitivamente para otro coche. Ésto no va con el Tata Nano.
Resulta que además de los ya alarmantes casos de incendios repentinos (causados por el tubo de combustible, el cual se reemplaza en revisiones llamadas por la marca), ahora se han empezado a descubrir otras cosas nada menores por supuesto, a saber: algo francamente incomprensible, es que los neumáticos delanteros y los traseros tienen diferente diámetro, son de diferente tamaño y eso es en sí misma una gran complicación ante la eventualidad de, por ejemplo, una pinchadura, lo que motivará una urgente visita inesperada a la gomería para evitar males mayores.

Otro de los grandes puntos negativos del Nano es su acelerador, el cual según esta experiencia necesita de manera muy seguida pasar por el engrase para que no se dañe.
¿Quieren más?… hay más… el guardabarros delantero no alcanza a proteger debidamente en caso de lluvias y el guardabarros de la parte trasera está absolutamente desalineado respecto del paragolpes, cosa que evidentemente estará motivada en un defecto de diseño (poco probable) o bien en un defecto del ensamblaje del auto (cosa que parece más concreta). A todo ésto habrá que sumarle que también se han detectado en muchas oportunidades problemas de bloqueo del asiento del conductor a la hora de moverlo. Parece demasiado, mucho para este pequeñín.
Finalmente, dos temas finales que también resultarán bastante molestos: una durísima dirección, complicada de accionar y el intenso ruído de motor que se escucha constantemente en el interior del auto, aún con los vidrios y las puertas cerradas.

Como moraleja…: no siempre los autos baratos son baratos a la hora de mantenerlos…
A las pruebas nos remitimos.