Cliente furioso destruye su Lamborghini Gallardo

¿Hacía falta llegar tan pero tan lejos?
Lo que vemos en la imagen que encabeza la nota y en el increíble video que les presentamos ha sucedido de verdad, no hay trucos, ni nada por el estilo y aunque cueste creerlo, ha sido así… sin muchas más vueltas (no es un choque de películas…).
Sucedió en la ciudad de Qingdao, China y trataremos de encontrarle alguna explicación.
Para ir entendiendo de donde viene la cosa, habrá que saber que el día 15 de Marzo es el día de los derechos del consumidor en China y entonces este buen hombre (un poco desequilibrado el pobre…) decidió hacerlos valer de una manera que, por lo menos, deberíamos definir como bizarra (por ser delicados).

Este hombre había comprado este maravilloso Lamborghini Gallardo hace ya seis meses y, extrañamente, de inmediato prácticamente tuvo problemas con el mismo. Inicialmente se dio que el Gallardo no le arrancaba, por lo que lógicamente se acercó hasta un taller de la marca para solucionar el inconveniente sucedido el 29 de noviembre de 2010. El tema no hubiese pasado a mayores de no ser por un par de “detalles”: no sólo no le solucionaron el problema con el arranque del auto, sino que además se lo devolvieron con muchos golpes en los paragolpes y en partes del chasis al ser remolcado.
Tras esa frustrante experiencia en los talleres de la marca, decidió comunicarse directamente con altos directivos de Lamborghini, tarea de la que tampoco salió exitoso, cosa que lo llevó a un estado de demencia que le ha quitado la posibilidad de sentarse a pensar. Este furioso propietario del Lamborghini Gallardo decidió destrozar literalmente su auto deportivo a la vista de todos y para eso anunció “la ejecución” con bombos y platillos en público y a cargo de un grupo de obreros chinos armados con sus respectivas mazas.

En consecuencia, el auto terminó siendo molido a golpes, muy pacientemente por ese grupo de hombres que en algunos momentos no parecían estar muy convencidos de lo que estaban haciendo (ver video). Dicen por allí que de uno de los pocos lugares de los que no se vuelve es del ridículo y este enfurecido chino se ha encargado de demostrarlo con creces. De esa situación tan patética, no hay regreso posible…
El hombre se encargó finalmente de que del Lamborghini no quede nada y su envalentonada actitud seguramente le habrá costado muy pero muy cara.
Para que todo quede más claro, miren el video a continuación…