Citroën C1: un verdadero city car

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La ciudad es una verdadera jungla de cemento y los autos, una verdadera manada de bestias, sueltas y descontroladas.
Allí poco es el tiempo para detenerse y observar. No muchas cosas lo merecen realmente. La monotonía hace de las suyas y entonces se hace necesaria la novedad.

Y para eso ha llegado el Citroën C1. Para destacarse y desprenderse del resto. Como aquellos que lo dejan todo atrás para alzarse con un liderazgo que nunca más dejarán.
En el universo laberíntico de los city cars, ahora hay uno que ya no deja dudas: así deben ser los autos de esta clase. Como el C1. Y no se discute más.

Es que lo tiene todo: es bello, es cómodo, es amplio en su interior.
Combina economía y seguridad. Tecnología y calidad.
Y entonces no te queda otra más que enamorarte de él. De querer hacerlo tuyo para siempre. Y, entonces, ya no existirán los otros autos de la ciudad. Nunca más.

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Y como si todo eso fuera poco, como si no fuera suficiente, el C1 es ideal para andarlo no sólo en los serpenteos ciudadanos, sino también es perfecto para el andar en las rutas.

Y es bien Citroën, al miralo por delante, por detrás, por los laterales. Su trompa, sus ópticas. Todo, absolutamente todo es bien Citroën, aunque todo absolutamente todo, sea novedoso y original.

Así es. Simpático y agresivo. Cálido y cerebral. Delicado y con toques deportivos. Ambiguo, pero en el buen sentido del decir.
Ahora que ha llegado, ahora que acaba de nacer, lo sabés bien: este es un verdadero city car. Olvidate de los demás.