Chrysler y GM buscan ayuda en… sus consumidores

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Si gigantes (de lo más gigantes que se haya visto) de la industria norteamericana en materia de empresas automotrices tienen que llegar a lo que han llegado en estos momentos (Chrysler y General Motors) entonces que quedará para los demás, para aquellos que de gigantes no tienen nada…
Ahora sí, la situación se ha tornado similar a una escena de la película Titanic con Leonardo Dicaprio y el agua al cuello (y el agua sigue y sigue subiendo).

Las dos empresas siguen con su “campaña” en pugna de una inyección salvadora de fondos públicos (aquí debe leerse: millones y millones de dólares que caigan del cielo) que les saque la soga del cuello. Sólo que en esta oportunidad no se han sentado al costado de una impresionante mesa de directorio para hacer lobby con empresarios ni dirigentes, si no que han recurrido insólitamente a sus directos consumidores.

Fieles a ciertas políticas ancestrales norteamericanas que siempre rondan en torno al miedo, al miedo más terrible y devastador, la gente de General Motors ha actualizado su página GM Facts & Fiction con información fresca (contrastando con la sequía informativa derivada de los últimos tiempos) en los que se explaya sobre los nefasto que sería para la economía de la nación yanqui y todos sus habitantes si (por ejemplo) la empresa (GM) debiera cerrar sus puertas dada la impresionante crisis financiera que los mismos empresarios y banqueros han comenzado y que ahora no saben cómo cuernos parar.

Por su parte los amigos de Chrysler en cambio están colgando un video en donde se dedican a explicar a quien quiera enterarse sobre lo dramático de la situación actual y (volvemos a la política del miedo) lo que podría suceder en cada hogar norteamericano si se empiezan a desbarrancar las grandes automotrices cosa que (según ellos) provocaría un devastador efecto dominó sobre otras empresas de otros rubros, lo que en definitiva produciría enormes daños para el poblador común.

Y sí… dicen que en Estados Unidos se encuentra esa tierra prometida en donde nada es imposible y el sueño americano florece por doquier… por lo menos parece que no sólo es “la tierra de la oportunidad” si no que también es “la tierra de la segunda oportunidad” (la que piden los empresarios…).