Chevrolet Camaro: el Pony Car de 2009

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¡Y pensar que este hijo de la casa Chevrolet nació por celos!
Bien gestado estuvo y mejor concebido fue. Corrían los vertiginosos años ´60 y los rivales, Ford , gozaban de un éxito descomunal y sin precedentes con el Mustang. La pasión por los llamados Pony Cars de la época estaba en pleno auge y General Motors Company permaneció estática por el lapso de dos largos años, antes de responderle a los “vecinos” con un vehículo que estaba condenado al suceso más absoluto.
Desde su irrupción en este mundo de fierros que gustan de la velocidad hasta su baja de la línea de producción en 1969/70, el Camaro supo tener una vida tan corta como acelerada y fructífera.
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Sólo esos años se necesitaron para convertirlo en ícono indiscutido y leyenda viviente, alineándose detrás de esos sentimientos legiones de fanáticos y coleccionistas que por años esperaron (o desesperaron) por su retorno.

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Para los fieles de esta religión llamada Chevrolet Camaro, hay un mesías. Pero esta vez no bajó desde el cielo, sino que llegó del sillón de CEO de General Motors. Rick Wagoner, el mesías en cuestión, fue el encargado de anunciar la buena nueva. La “segunda venida” del mito era una realidad, y confirmó la entrada del nuevo modelo a la línea de producción para el año 2008, con el producto disponible a partir de 2009.

Y bendito fue por todos los seguidores del Camaro. Y adorado es, por hacer realidad los más alocados sueños de millones y millones de fierreros del mundo.
Wagoner, al ser consultado en oportunidad del “North American International Auto Show” en Detroit 2006, nos recuerda que la respuesta del público consumidor fue algo inesperado. Podría decirse que la reacción de la gente ante el Concept, fue desmedida e inédita.
Y reinó el descontrol. La gente comenzó a enviar cheques certificados a la empresa con el deseo implícito (o no tanto) de hacerse de los primeros ejemplares de esta nueva generación del Camaro. Todo esto, y aquí lo inusual, antes de que nadie hablara de producción del auto.
No importaba si se iba a fabricar en serie o no nuevamente, había que tenerlo de todas maneras y esa era la forma de hacérselos saber a los directivos de GM.

Y la decisión final de ponerlo en producción, entonces, cayó de maduro.

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Es que el Camaro es mucho más que un auto. Excede ese término. Encasillarlo dentro de ese “nombre” es limitarlo y limitar los efectos que causa en la gente.
El Camaro simboliza, según Wagoner, el espíritu estadounidense y su pasión por los autos.
Esa es la lectura.

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Y esa pasión se va haciendo realidad.
La sangre que moverá a este “Pony car” del siglo XXI, vendrá en cuatro opciones diferentes: motores de V6 y V8 con cajas manuales y automáticas en ambos casos.
En una de las versiones V8, la planta motríz elegida sería el LS2 de 6.0 litros e increíbles 400 HP.
Cabe señalar que el Camaro de producción en serie, será casi prácticamente igual a su versión Concept, por eso dispondrá de la misma caja de 6 marchas manuales y un robusto chasis con suspensiones independientes para las cuatro ruedas.

La inspiración.
Si algo podemos destacar de cualquiera de los Camaros hasta ahora conocidos es que a pesar de ser un auto con un diseño super deportivo, nunca ha dejado de ser un auto apto por completo para su uso cotidiano. Y esto es un gran punto a favor del Camaro.
Puedo decir, por esto, que las prestaciones y la performance del Camaro no se ven mermadas en absoluto, con el valor agregado de ser un producto que resultará sensiblemente más barato que autos de similares características de origen europeo.

Tradición con filosofía joven.
Uno de los objetivos buscados por los diseñadores del auto fue el de capturar el espíritu (de hecho, el auto que conoceremos en 2009 y que ilustra esta nota, tiene “mucho más que el espíritu”) del Camaro original, aplicándole todo lo nuevo en materia de diseño y tecnología.
Como siempre en estos casos es innegable que la firma intenta reencontrar a los antiguos seguidores del auto con el nuevo modelo, pero, todo lo expuesto anteriormente respecto de prestaciones, consumo y costos, hacen que esta vez General Motors apunte a un mercado mayoritariamente joven.
Y en esto también han hecho una sabia elección: el equipo de diseño.
El auto lo merecía y finalmente este grupo estuvo conformado por numerosos jóvenes de entre 27 y 35 años de distintas nacionalidades.
Un detalle y dato de color sobre esto: cada uno de ellos (los diseñadores) son fanáticos del Camaro y de una u otra manera pueden relatar experiencias cercanas o vividas por ellos mismos relacionadas con este mito del mundo motor.
Y en el trabajo final, en el diseño que nos regalaron, realmente eso se nota y con creces. Las nuevas líneas redefinen totalmente al auto para los viejos y los nuevos amantes del mismo.

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El Camaro ha regresado, con nuevas formas, con el viejo espíritu, con la mística y la tradición, con todo su legado. El Camaro ha vuelto… ¿o es que nunca se había ido?