El “Camino de la Muerte”: todo o nada a más de 5.000 metros de altura

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Bien podría ser considerado “la prueba de fuego” para cualquier conductor, pero es “El camino de la muerte”. Y motivos no faltan para nombrarlo de ese modo… ya que su historial tiene un promedio de 20 muertes por cada kilómetro, con caídas a precipicios de más de 1.000 metros de altura…

¿Te animás a acompañarme?
Vamos entonces…

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En Bolivia, nos encontramos con este camino que a lo largo de sus más de 80 kilómetros de extensión, pone a prueba a quienes se animen a desafiarlo.
No es exagerado decir que si logras recorrerlo de lado a lado, habrás superado la prueba más difícil a la que te hayas sometido alguna vez detrás de un volante.
“El camino de la muerte” une las localidades bolivianas de Coroico y La Cumbre y la mayor parte del recorrido se hace a más de 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar.
Lo angosto del recorrido en casi toda su extensión, hace que apenas puedan pasar dos vehículos a la vez… El tema no sería un problema salvo porque ¡la mayoría de los vehículos que lo transitan son camiones con acoplados!

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La inexistencia de protecciones, guard-rails o señalización alguna, lo transforma en una verdadera pesadilla interminable y una invitación constante y tentadora para “la parca”.
El punto más impresionante del recorrido es el tramo de la localidad de San Juan. Este segmento es sin dudas el más angosto del recorrido y por consiguiente el lugar en donde se produce la mayor cantidad de caídas y accidentes.

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Para transitarlo, hay reglas no escritas, implícitas, que cada conductor (en su mayoría camioneros) conoce a la perfección y respeta a rajatablas…
Los que hacen el recorrido en forma descendente deben dejar prioridad de paso a los que suben la cuesta. Al mismo tiempo quienes bajan, lo hacen del lado del precipicio y los que suben utilizan la “otra mano” del trayecto.

Nervios de acero, paciencia de monje tibetano milenario y unas dosis de locura serán necesarias entonces a la hora de recorrer el temible “Camino de la Muerte” … a la espera de encontrarte con un acoplado de frente que te pide paso…