El “Black Beauty” del Avispón Verde, recreado a la perfección

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Cuando en 1966 la rivalidad entre las dos serie más vistas de la televisión norteamericana, “Batman” y “El avispón verde” (The Green Hornet) llegó a su climax, comenzó también la locura y la fiebre del coleccionismo.
De las dos tiras particularmente los autos llamaban poderosamente la atención, y tanto el “Batimóvil” creado por el genial George Barris como el “Black Beauty” fruto de la imaginación de Dean Jeffries, tenían legiones enteras de seguidores.

Para competir con un “Batimóvil” superdotado pero irreal, Jeffries al ser convocado por los productores de la serie optó por ir en sentido opuesto: un auto todopoderoso pero de aspecto “normal”. Por eso eligió un Chrysler Crown Imperial de 1966 para transformarlo en el legendario “Black Beauty” , del cual se produjeron 4 ejemplares.
Con los años, a esos cuatro míticos autos se les fue perdiendo el rastro. Tal vez algún productor celoso los tenga en un secreto garage oculto o tal vez se hayan transformado en otra cosa. Lo cierto es que el fanatismo lo puede todo y un claro ejemplo de esto que les digo es el de Jay Ohrberg.

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El bueno de Jay tiene una colección de autos de cine y de series de televisión francamente envidiable. Lo que te imagines, lo tiene. Si lo consigue original, bien. Y si no, lo fabrica, lo reproduce con total y asombrosa exactitud. Y así lo hizo con el “Black Beauty”.
En esta nota, te presentamos parte del proceso de reconstrucción del legendario auto del Avispón Verde y las fotos de su orgulloso dueño, conocido como “El Rey de Hollywood” con el modelo terminado en la puerta de su taller.

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El “Black Beauty” original (y el recreado por Jay Ohrberg) fue pensado para funcionar a la perfección y desplegar todo su potencial en una era sin efectos especiales digitales. Por lo tanto, es una verdadera maravilla mecánica que realiza todos sus trucos de manera real. Sin trucos.

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Tenía lanzadera de cohetes en la parte frontal y trasera, lanzadores de gas, aceite y agua en los mismos sectores y cañones de humo. En la trompa tenía luces rotativas (que variaban de 4 verdes a dos blancas). En el interior contaba con un sistema de circuito cerrado de televisión y hasta teléfonos celulares en el habitáculo…(algo inusual para la época).

Hoy, miles de fanáticos pueden tener acceso al “Black Beauty” al acercarse a ver la colección del gran Jay Ohrberg. No será el original, pero es el ejemplar más cercano a lo que fue aquella leyenda de la televisión.