Bentley GTC Le ManSory: la lujuria tuneada

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Todo es cuestión de gustos. O nos quedamos con el lujo extraño y extravagante del modelo original o elegimos ser el centro de todo tipo de comentarios (a favor y en contra) al subirnos a esta versión casi sacrílega tuneada y rabiosa.
Cualquiera puede optar, claro que primero se deberá disponer de más de 210.000 Euros (y algunas monedas más) para poder subir a uno de estos.
Para muchos puede ser un villano y para otros un verdadero héroe, pero lo cierto es que el famoso preparador Mansory, no sólo ha querido hacer de las suyas sobre el famoso Aston Martin Vanquish, sino que ahora ha dejado su marca inconfundible sobre otro mito británico y le ha dado vida a este magnífico Bentley GTC Le ManSory.
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Y la conjunción de Bentley y Mansory es tan interesante como la que se da en el nombre del auto que ahora nos ocupa. El Bentley GTC Le ManSory, une en su nomenclatura a la gran casa inglesa y a Le Mans, símbolos indiscutidos de la historia de las competiciones deportivas y míticos por igual.
Para que la simbología sea completa y tratándose de un homenaje a las célebres 24 Horas francesas, sólo se producirán 24 unidades de este extravagante y lujurioso descapotable.
Los detalles finos quedarán para otra oportunidad, de todos modos y a simple vista se aprecia que el encanto del modelo original algo se ha perdido con esta versión de Mansory.
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Llantas asesinas, parantes distorsionados, menor despeje del piso que en el original y detalles casi “kirsch”, como tapizados, tablero e interiores de las puertas en rabiosos rojo y blanco, hacen añorar un poco la versión original de este Bentley GTC Le ManSory, pero si sabemos a lo que nos enfrentamos, este ejemplar está muy bien. Y de eso se trata, de una “revisión” de un auto clásico y no la “destrucción” del mismo.
Para sintetizarlo, diría que más allá de pros y contras, el auto deja marca una vez que lo viste. Es prácticamente inolvidable y parece mentira que sus 2 toneladas y media alcancen los 330 km/h.
Es cierto, ha perdido el encanto de la versión de serie. Pero ha adquirido una nueva dimensión, y por ende, otro encanto de estadio superior: el de la novedad y la admiración de los objetos preciosos que son difíciles de encontrar.